Abril 2 de 2008

Llegó el posconflicto

En Risaralda, Caldas y Quindío lanzan estrategia de seguridad basada en la prevención.

LOS PEQUEÑOS y grandes industriales del café que en diciembre de 2006 asistieron al Congreso Cafetero en Chinchiná, Caldas,  le explicaron al presidente Álvaro Uribe que los índices de violencia habían bajado notablemente en esa región y le pidieron desarrollar una estrategia de seguridad enfocada en la prevención del delito.

La solicitud fue tan clara que el mandatario se comprometió a estudiar el asunto y de inmediato lo dejó en manos del Ministerio de Defensa. El viceministro Sergio Jaramillo dedicó buena parte de su tiempo a explorar el tema y meses después confirmó que en efecto el Eje Cafetero se había beneficiado de la Política de Seguridad Democrática y que las condiciones de seguridad de Caldas, Quindío y Risaralda eran las mejores del país. Y no solo eso. Los grupos armados ilegales habían sido diezmados de manera notable y la delincuencia común reducida a su mínima expresión.

Luego de realizar encuestas y visitas de campo en toda la región, el Ministerio de Defensa concluyó que la zona cafetera, donde habitan unos 100.000 pequeños y grandes  caficultores, estaba lista para dar un paso adelante en materia de seguridad: la consolidación.

Así, en 2007, Jaramillo y el ministro Juan Manuel Santos diseñaron el Plan Eje Seguro, una estrategia basada en una teoría según la cual el Eje Cafetero está prácticamente listo para vivir el posconflicto.

El programa, lanzado este jueves 3 de abril en la planta de Cenicafé en Chinchiná, prevé la incorporación de 150 policías carabineros que recibieron instrucción en técnicas agropecuarias con énfasis en café y serán distribuidos en 30 subestaciones rurales de los tres departamentos. Las bases policiales estarán dotadas con motocicletas, computador con servicio de internet y telefonía celular.

Los carabineros recibirán el apoyo de los batallones del Ejército adscritos a la octava brigada del Ejército, que a su vez dispondrán de camionetas, motocicletas y equipos de comunicación. De igual manera, la estrategia dispone la creación de la línea 1,2,3, para unificar los sistemas de alarma regionales que hasta ahora actuaban de manera dispersa.

El presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, Gabriel Silva, le dijo a CAMBIO que se "trata de construir una red de colaboración, con enfoque preventivo, entre la sociedad civil y las autoridades con el ánimo de evitar el deterioro de las actuales condiciones de seguridad". Según Silva, el Eje Cafetero tiene las condiciones de estabilización necesarias para garantizar el advenimiento del posconflicto.

Muy optimista se mostró también el ministro Santos, quien explicó que "este diseño que recoge iniciativas y experiencias de muchos casos exitosos, es un plan piloto que esperamos replicar en otras regiones del país. La clave del éxito se llama comunicación, confianza y acción rápida de la fuerza pública".

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