Chatarrizar y mejorar el diesel, serán los retos del alcalde Samuel Moreno para descontaminar el aire de Bogotá.
FUNCIONA EN BOGOTÁ desde hace 10 años. Es una red conformada por 15 estaciones ubicadas en puntos estratégicos de la ciudad y, según los expertos, es la herramienta más confiable para medir los niveles de contaminación. Por eso, con base en ella, desde finales de 2006 el Centro de Investigación Ambiental de la Universidad de los Andes, en asociación con la Escuela Politécnica de Lausanne, Suiza, vienen trabajando en un proyecto para la formulación del plan maestro de calidad del aire de la capital.
Los investigadores han podido establecer, entre otras cosas, que el principal problema de contaminación en la ciudad es la presencia de material particulado -partículas sólidas inhalables suspendidas en el aire, que tienen relación con el contenido de azufre del combustible que usan los vehículos- "A mayor cantidad de azufre en el diésel, más material particulado, explica el director del Centro, Eduardo Beh-rentz. La flota vehicular de Bogotá emite cerca de siete toneladas de material particulado, de las cuales el 80% proviene de los vehículos de carga y de transporte colectivo que usan diésel". La contaminación por material particulado es un fenómeno derivado del crecimiento del parque automotor y del envejecimiento de la flota de vehículos de transporte público, que ha aumentado en la última década. Diez años en los que, lejos de avanzar, Bogotá ha retrocedido hasta el punto de que ocupa el poco honroso tercer lugar en la lista de las ciudades más contaminadas de América Latina, después de Ciudad de México y Santiago de Chile.
La capital colombiana respira el peor aire del país -según el Centro de Investigación Ambiental, el occidente es el sector más contaminado- y lo más preocupante es que el problema va en ascenso anualmente (ver gráfico). Esto explica, además, el aumento de las enfermedades respiratorias, sobre todo en niños y ancianos. Según las autoridades ambientales, las enfermedades respiratorias agudas asociadas con la contaminación ambiental aumentaron 10,7 por ciento en 2007: mientras en 2006 hubo 28.000 niños con bronquitis, bronquiolitis y gripe, en 2007 la cifra llegó a 31.000 menores de 5 años.
Este estado de cosas obliga a la administración Moreno a meterle el acelerador a la chatarrización de buses que, aunque solo representan el 10 por ciento del parque automotor, son los que más contaminan. Es una tarea en la que se rajó la administración de Lucho Garzón y que Moreno quiere enmendar. Según él, hay los recursos suficientes para chatarrizar 1.300 vehículos de transporte público este año, es decir cuatro veces más que en la administración de su antecesor (324) .
Acuerdo
Otro gran reto para el Alcalde es hacer realidad el acuerdo que firmó el pasado 7 de febrero con el Ministerio de Ambiente y Ecopetrol para el mejoramiento de la calidad del combustible que llega a Bogotá, pues acuerdos similares hechos en el pasado no se han cumplido (ver documento). "Ecopetrol no puede ponerle más 'conejo' a Bogotá y al país", le dijo a CAMBIO, el representante David Luna, uno de los 18 congresistas de Bogotá que impulsan en el Congreso un proyecto de ley para reglamentar la calidad de los combustibles.
Al respecto, el alcalde Moreno dice que si como candidato se comprometió a mejorar el aire de Bogotá, como alcalde se compromete a tomar las medidas necesarias para mejorar la calidad del diésel. "Hemos hecho mediciones del contenido de azufre y ya se ven disminuciones importantes -asegura-. Estoy seguro de que Ecopetrol tiene un compromiso muy serio para que el acuerdo se cumpla, pues es una necesidad urgente de Bogotá".
Mejorar la calidad del combustible es un paso importante pero no elimina el problema. Es necesario tomar medidas si el objetivo es reducir en más de 50 por ciento la contaminación.
Aparte de desarrollar un sistema de transporte público amigable con el medio ambiente, son necesarios sistemas de control de emisiones en todos los sectores, especialmente en el industrial. Los Ángeles lo ha hecho en los últimos 30 años, a pesar del volumen de carros que circulan por sus calles, y de tener la industria más grande de Estados Unidos. En el fondo, más que de recursos, es un asunto de voluntad política. El alcalde Moreno parece tenerla. Hay que darle un compás de espera para ver si cumple lo que prometió.
MEDELLÍN NO SE ESCAPA
El 24 de marzo un grupo de empresarios paisas presentó una acción popular para que en Medellín circule un diésel de características similares al de Bogotá, pues su ciudad se ha convertido en la segunda más contaminada de Colombia por cuenta de los altos niveles de azufre que tiene ese combustible en Antioquia.
Diferentes estudios realizados por instituciones científicas de ese departamento, revelan que el material expulsado por la combustión del diésel puede causar cáncer y mutaciones genéticas. Por eso Juan Carlos Moncada, uno de los abogados que instauró la acción, sostiene que comercializar un diesel de tan baja calidad pone en riesgo la salud de más de tres millones de habitantes de Antioquia.