Reconocido deportólogo está preso y sindicado de operar guerrilleros de las Farc

A menudo los guerrilleros deben ser atendidos en condiciones extremas.

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LUIS ALFREDO MORENO GARCÍA, cirujano especialista en ortopedia y traumatología, ha gozado de un buen prestigio en la comunidad médica colombiana. Sus compañeros de la Clínica Reina Sofía lo destacan como un hombre "dedicado y sensible" y en el club de fútbol Independiente Santa Fe, donde trabajó hasta el año pasado, lo recuerdan como uno de los mejores deportólogos que han pasado por la institución.

La Justicia Penal, sin embargo, tiene razones para creer que este hombre, especializado en Artroscopia de Hombro y Rodilla,  en Estados Unidos, manejó desde finales de 2003 una agenda oculta que hoy revelaría sus conexiones con las Farc. Por esa razón, un fiscal de la Unidad Anterrorismo ordenó su  detención el pasado 19 de febrero y dispuso su reclusión en la cárcel La Picota de Bogotá.

Según el fiscal, hay evidencias de que Moreno visitó, en por lo menos dos ocasiones ,campamentos en Meta y Caquetá, donde operó a guerrilleros heridos en combate y recibió el pago por sus servicios clandestinos de manos del Mono Jojoy, jefe militar de la organización armada. En esa misma aventura habría estado embarcado el anestesiólogo Alejandro Rico Cuervo, quien también se encuentra detenido.

En sus indagatorias los dos galenos negaron cualquier relación con las Farc y aseguraron que viajaron a la región de la Sierra de La Macarena y a la Amazonía, convencidos de que irían a brigadas de salud. No obstante, la Policía Judicial le entregó a la Fiscalía fotografías que los muestran en compañía de Matilde Jaramillo García, jefe de logística del frente primero de las Farc y aportó también interceptaciones telefónicas y radiales que revelarían que ambos sabían perfectamente cuál era la misión que estaba de por medio.

La investigación fue iniciada en 2004, cuando el Departamento Administrativo de Seguridad detectó en el aeropuerto Vanguardia de Villavicencio una remesa de material médico y quirúrgico que tenía como destinatarios a los frentes primero y 40 de la guerrilla. Detectives del organismo comprobaron que la operación estaba amparada en documentos falsos y consiguieron identificar también redes de radio en esa ciudad y en Miraflores, a través de los cuales eran organizadas las operaciones.

Cuando era inminente su captura, la guerrillera que coordinaba las operaciones se desmovilizó y les dio a las autoridades su versión sobre el viaje del médico Moreno hasta los campamentos. Según ella, el médico fue contactado en Bogotá por Matilde Jaramillo que tenía la misión de conseguir a un especialista en traumatología que estuviese dispuesto a practicar cirugías en medio de condiciones extremas. Según la testigo, la oferta incluía también la atención a algunos secuestrados que no identificó.

La credibilidad de la testigo comenzó a consolidarse después de que los investigadores comprobaron en registros aeroportuarios y hoteleros que el "invitado de las Farc" viajó a los destinos señalados. El primer viaje se produjo el 7 de diciembre de 2003 en una avioneta de la empresa Saviare y tuvo como destino inmediato La Macarena, en el Meta. De allí la comisión siguió en canoas hasta un sitio en medio de la selva donde había un improvisado hospital de guerra de las Farc.

Los equipos necesarios para los procedimientos especializados que practicaría Moreno, asistido por el anestesiólogo, habían llegado con anticipación y fueron manejados a través de las bodegas de las empresas Serviaéreos y San Carlos. Matilde Jaramillo, desmovilizada del frente primero, le contó a la fiscalía que ella recogió a los médicos, los llevó a hasta La sombra, en el Caquetá, y luego hasta El Recreo donde el Mono Jojoy decidió saludarlos y pagarles veinte millones de pesos a cada uno.

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