Marzo 12 de 2008

Muertes de 'Raúl Reyes' e 'Iván Ríos' obligarán a Farc a replantear toda su estrategia

GUARDADAS LAS DEBIDAS proporciones, las muertes de Rául Reyes e Iván Ríos podrían equivaler a que el Ejército perdiera a dos generales en menos de una semana. Así de seria es la situación que viven las Farc, pues Reyes y Ríos eran miembros del Secretariado que cumplían funciones políticas y militares fundamentales en el desarrollo del llamado Plan Estratégico, diseñado a comienzos de los años 80 por Jacobo Arenas (q.e.p.d.) y Manuel Marulanda Vélez, y cuyo último fin es la toma del poder.

La muerte de Reyes y Ríos es, sin duda, el más duro revés sufrido por la organización guerrillera en más de 40 años. El primero, había logrado construir una amplio abanico de contactos internacionales que les sirvieron a las Farc no solo para adquirir armas y todo tipo de material bélico, sino para conformar redes de apoyo político tanto en Europa como en América Latina.

"Reyes ejercía como verdadero canciller y la información contenida en sus computadores demuestra que tenía estrecha relación no sólo con funcionarios de algunos gobiernos vecinos sino con líderes mundiales, como Muammar Gaddafi, y con representantes del Partido Comunista de Turquía -afirma el general (r) Jorge Mora, ex comandante de las Fuerzas Militares-. Eso de que era el número dos habrá que replantearlo porque se comportaba como el número uno".

Y aunque Iván Ríos (47 años) no tenía la trayectoria política de Reyes -era  el miembro más joven del Secretariado- su formación política y su arrojo militar lo llevaron a escalar rápidamente posiciones de la mano de Alfonso Cano, quien era considerado su mentor. "En el Caguán, Ríos se convirtió en el coordinador del comité temático y sus posturas fueron siempre ortodoxas e inflexibles, lo que dificultaba mucho el desarrollo de la negociación", sostiene Camilo Gómez, ex comisionado de Paz del Gobierno de Andrés Pastrana, y quien no duda en calificarlo como representante de la línea dura de la organización subversiva.

Sin Reyes y sin Ríos las Farc deberán replantear tanto su estrategia militar como su futuro político. La muerte de dos de los siete miembros del Secretariado, no importa las circunstancias en que se dieron -uno en un bombardeo a un campamento en Ecuador, y el otro a manos de su propio jefe de seguridad-, demuestra que el grupo guerrillero atraviesa por la peor crisis de su historia. Según el general (r) Fernando Tapias, ex comandante general de las Fuerzas Militares, "ninguna de las dos muertes será fácil de asimilar para los jefes de las Farc: la de Reyes porque les demuestra que no pueden dormir en piyama ni siquiera por fuera del país, y la de Ríos porque quiere decir que ya no podrán confiar ni siquiera en sus hombres de confianza".

Gonzalo De Francisco, también ex asesor de paz de la administración Pastrana, sostiene que la pérdida de dos de los máximos comandantes en menos de ocho días convierte la supuesta invulnerabilidad del Secretariado en un mito. "Luego del rompimiento de las negociaciones del Caguán, uno de los propósitos de las Farc, casi una cuestión de honor,  era impedir que les tocaran a los miembros del Secretariado -dice De Francisco-. Pero los golpes que les propinaron en los últimos días demuestran que no pudieron cumplir con ese fin, lo cual podría llevar a los comandantes a reconsiderar posturas que hasta ahora habían considerado inmodificables".

Estrategia exitosa

No cabe duda de que la estrategia del Gobierno está dando resultados. Ha logrado infiltrar a la organización -lo demuestran los casos de Reyes, Acacio y Ríos-, incomunicar a sus jefes y hacerles cada vez más difícil la movilidad. "Gracias a la ofensiva del Ejército, en las Farc se está presentando un fenómeno de implosión que podría comprometer no sólo la supervivencia de sus cabecillas, sino la propia suerte de la organización -asegura  el general Mario Montoya, comandante del Ejército-. Las Farc se encuentran resquebrajadas".

Expertos en seguridad explican que la implosión de una organización guerrillera se presenta cuando los jefes pierden el control sobre la base de los combatientes, lo cual se traduce en desorganización y caos interno. "En las Farc es evidente que la comunicación entre unos y otros no es fluida y algunos comandantes de frentes no saben qué están pensando los miembros del Secretariado -sostiene el analista Pedro Medellín-. Eso explica, en parte, por qué se han demorado en sacar el comunicando sobre la muerte de los dos miembros del Secretariado, pues es claro que no pueden articular un pronunciamiento".

Las Farc están golpeadas militar, política y moralmente. "Es el comienzo del fin del fin", afirma el comandante de las Fuerzas Militares, general Fredy Padilla De León. Los últimos golpes han sido contundentes, pero pocos analistas se atreven a apostar por el fin inminente de las Farc. "Nadie desbarata en tres años un grupo guerrillero que lleva más de cuatro décadas operando", afirma el ex comisionado Gómez, quien prefiere ser realista ante la ola triunfalista que parece apoderarse de un sector de la opinión pública.

Por su parte, el general (r) Tapias cree que el asedio de las tropas a las Farc y las bajas en el Secretariado podrían llevar al grupo guerrillero a escalar las acciones terroristas en las ciudades para tratar de demostrar una fortaleza militar que han ido perdiendo. "Eso no necesariamente significa cerrar la puerta de la negociación, pues siempre acostumbran a golpear en el terreno para tratar de ganar en la mesa -afirma Tapias-. Las Farc están mucho más debilitadas de lo que quieren mostrarse".

 Así las cosas, el futuro de las Farc parece incierto. "No tienen otra salida que replantear su futuro -sostiene Medellín-. Y podrían partir del intercambio humanitario". La pregunta es si entenderán, por fin,  que la toma del poder por la vía armada se les volvió un imposible, y que si hay algo que une a los colombianos es el rechazo a la organización de Tirofijo, Jojoy y compañía.  

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