(Página 2 de 2)
El especialista Moreno tiene una versión distinta. Asegura que solía darle una dimensión social a su trabajo asistiendo a las brigadas de salud en las que a veces le pagaban y en otras le pedían sus servicios gratuitos. "En La Macarena -dijo- se nos acercaron unos sujetos que nos dijeron que si no atendíamos a unos sujetos nos iría mal. Entonces fuimos a un sitio donde había gente armada".
Sin embargo, la Fiscalía no ha acogido los argumentos del médico porque tiene evidencias de que hizo otros viajes en las mismas condiciones. "Si el doctor Moreno sabía que estaba a expensas de amenazas y presiones de las Farc, lo lógico es que no hubiera regresado a la región después de la mala experiencia que refiere", explicó uno de los miembros del cuerpo Técnico de Investigación que apoya las tareas del fiscal del caso.
Para colmo de males, los dos médicos han caído en contradicciones. El anestesiólogo Rico asegura que Moreno lo invitó a apoyar la instalación de un centro de salud. Moreno, a su vez, dice que Rico lo puso en contacto con las personas que los invitarían a ambos a las brigadas de salud. Por ahora contra ambos pesan cargos por el delito de rebelión.
Analizadas las pruebas -señala la Fiscalía- se infiere sin temor a equívocos que dichos viajes se produjeron con la voluntad de los dos profesionales, mediante alta remuneración. No de otra manera se hubiesen trasladado a sitios inhóspitos. De todos esto se deduce que en ellos medió dolo y conciencia de la infracción, pues pusieron sus conocimientos al servicio del grupo subversivo.
Hasta hoy la información había sido manejada con sigilo por la comunidad médica y por el club Independiente Santa Fe, uno de cuyos directivos se declaró preocupado de que las posibles actividades clandestinas del doctor Moreno afecten de alguna manera la imagen corporativa. "Nos duele lo que le está pasando, pero la opinión debe saber que él ya no tiene nada que ver con nosotros", dijo.
SIN CASA POR CÁRCEL
La defensa del médico Moreno ha pedido a la Fiscalía que le permita al médico el beneficio de la detención domiciliaria, pues se trata de una persona sin antecedentes y que no representa una amenaza para la saciedad. Sin embargo, la fiscalía desestimó la solicitud y advirtió, por el contrario, que aquellas personas con formación, experiencia y reconocimiento social que ayudan conscientemente a una organización extremista son responsables del quebrantamiento de la ley en grado superior a quien delinque por ignorancia o asaltado en su buena fe.