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DE LOS CUATRO LIBERADOS este miércoles, el ex congresista Jorge Gechem Turbay era el que más mostraba signos de fatiga y desgaste físico. Los siete preinfartos que sufrió en la selva, más una úlcera que le sangraba con frecuencia y una lesión lumbar minaron su estado a tal punto que parecía otro, muy distinto al activo congresista que era cuando el 20 de febrero de 2002 fue secuestrado cuando se dirigía, a bordo de un avión de Neiva a Bogotá. Los guerrilleros obligaron a aterrizar la aeronave en una carretera de Huila y su secuestro fue la gota que derramó la copa del presidente Andrés Pastrana que decidió romper las negociaciones con las Farc en el Caguán.
Más de seis años de cautiverio también hicieron mella en la ex congresista Gloria Polanco. Secuestrada en Neiva en una operación de la columna móvil Teófilo Forero el 26 de julio de 2001, se la llevaron con sus dos hijos menores de edad porque no encontraron a su esposo Jaime Losada, ex gobernador del Huila y senador del Partido Conservador. El momento más duro para ella fue cuando la separaron de sus hijos, liberados después de tres años de dura negociación en la que el padre se comprometió a pagar por cuotas una cuantiosa suma de dinero. Entonces no se imaginó que la vida le depararía un golpe más: el asesinato de Jaime el 3 de diciembre de 2005 en una emboscada de las Farc. El reencuentro con sus hijos en el aeropuerto de Maiquetía en Caracas fue especialmente emotivo.
Orlando Beltrán y Luis Eladio Pérez, que también llevaban más de seis años en poder de las Farc, no pudieron ocultar su emoción al sentirse de nuevo en libertad. Beltrán, que sufre de hipertensión, en varias oportunidades vio en riesgo su vida por falta de medicinas, mientras que Pérez, ex senador de Nariño, enfrentó en los últimos meses graves problemas diabéticos y una depresión tan profunda, que la última prueba de supervivencia, una foto en la que se veía cabizbajo y con las manos en los bolsillos, parecía como si no quisiera continuar en su lucha.
El operativo final para recibir a los cuatro secuestrados comenzó este miércoles a las 7:03 a.m., cuando dos helicópteros venezolanos, tipo MI-17, con emblemas de la Cruz Roja, salieron desde el aeropuerto de Santo Domingo, Táchira, rumbo al terminal Jorge González de San José del Guaviare, donde se abastecieron de combustible para partir con rumbo desconocido a recoger a los recién liberados. Unas horas después, a las 12:02 p.m., Barbara Hintermann, delegada de la Cruz Roja Internacional, anunció en Bogotá que los cuatro liberados estaban en su poder y en condiciones de viajar.
Esta vez, a diferencia de la operación que el 10 de enero permitió llevar a Caracas a Clara Rojas y a Consuelo González, no hubo show mediático ni llamadas desde la selva al Palacio de Miraflores.
¿Qué sigue?
Las liberaciones de Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán y Jorge Gechem, que se suman a la de Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, dan una nueva luz de esperanza para los familiares de los más de 700 secuestrados que todavía permanecen en poder de las Farc, incluidos los 39 políticos, policías y soldados que figuran entre los llamados "canjeables".
No obstante, todo indica, a juzgar por el comunicado que emitieron las Farc, las próximas liberaciones serían a otro precio y necesariamente tendrían que cumplirse dos condiciones: la participación de Hugo Chávez, al cual le debe la guerrilla haber recuperado cierto protagonismo -perdido desde de los diálogos del Caguán-, y de la senadora Piedad Córdoba, los únicos facilitadores que reconocen las Farc, y el intercambio humanitario.
Las Farc han dejado en claro con las liberaciones que la participación de Chávez es esencial y que es por él que han hecho gestos unilaterales. No en vano han insistido en la "persistencia humanitaria y la sincera preocupación por la paz de Colombia" del presidente venezolano. "Chávez y Piedad han demostrado que son eficaces y son los únicos en quienes confían las Farc y por eso es clave que sigan como protagonistas en cualquier proceso que venga con ese grupo", dice el analista político Alejo Vargas.
No obstante que las relaciones del Gobierno de Uribe con Chávez y Piedad atraviesan su peor momento, muchos coinciden en que más temprano que tarde será necesario establecer puentes institucionales para manejar el tema de los secuestrados. "No hay otra posibilidad -asegura el politólogo Camilo Rojas-. Las Farc han reiterado que Chávez debe estar presente en el proceso y excluirlo sería cerrarle las puertas al acuerdo humanitario". Por otra parte, Rojas no descarta en el futuro inmediato un papel protagónico de Brasil, Cuba y México, países que han jugado un rol fundamental en diálogos de paz colombianos. Por lo menos dos de ellos, Brasil y Cuba, serían vistos con buenos ojos por Chávez.
El congresista renunció al fuero y su caso pasa a la Fiscalía donde su esposa tiene un alto cargo.
La captura de cinco nuevos congresistas por orden de la Corte Suprema abre este interrogante.