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Analistas como Alfredo Rangel consideran que si bien es cierto que Chávez será importante para futuras liberaciones, tampoco puede dársele todo el protagonismo en esta historia. "Es evidente que Chávez es importante y con su participación en las liberaciones ha tenido un respiro internacional, pero también es claro que el Gobierno de Uribe tiene que ser más exigente y precisar los alcances que pueda tener su presencia".
Otro de los mensajes que llegaron con las nuevas liberaciones es que las Farc insisten en buscar apoyo internacional para el intercambio humanitario. Para dejarlo claro han acudido a la estrategia de hacer liberaciones "gota a gota" de los "canjeables" civiles, y todo indica que el objetivo es forzar el intercambio de los miembros de la Fuerza Pública y otros civiles, como Íngrid Betancourt, Alan Jara y Óscar Tulio Lizcano, lo mismo que de los tres norteamericanos.
Para el analista León Valencia, es indudable que las estrategias tanto de Uribe como de las Farc han fracasado y "los obliga a buscar nuevas alternativas, y la internacionalización de la liberación de los secuestrados aparece como la única tabla de salvación". La pregunta es qué va a hacer el Gobierno que ha sido enfático en afirmar que no cederá a la exigencia de las Farc de despejar Pradera y Florida, exigencia que reiteraron este miércoles.
Hasta el momento ha sido apenas espectador de un proceso en el cual Chávez ha cosechado los laureles a costa de la soberanía colombiana. El escenario es hoy más complejo. Si en la primera etapa las Farc cedieron en la idea del intercambio humanitario para hacer liberaciones unilaterales y lograron interlocución con gobiernos extranjeros, ahora anunciaron que no van más las liberaciones unilaterales, que llegó la hora, ahora sí, del intercambio humanitario. ¿Qué hará el Gobierno cuando las riendas del asunto las están manejando desde fuera? ¿Cómo saldrá de la encrucijada?
LOS QUE QUEDAN
Esta nueva liberación es una esperanza para las familias de los 39 secuestrados que continúan en poder de las Farc en calidad de canjeables por guerrilleros presos en las cárceles. La lista de los que aspiran pronto a ser liberados la encabeza la ex candidata Íngrid Betancourt, considerada la joya de la corona por las Farc, que fue secuestrada, junto con su compañera de fórmula a la vicepresidencia, Clara Rojas, el 23 de febrero de 2002 en Caquetá. También esperan la libertad Alan Jara, ex gobernador del departamento de Meta, que fue secuestrado el 15 de julio de 2001; el ex congresista caldense Óscar Tulio Lizcano, secuestrado el 5 de agosto de 2000, y Sigifredo López, el único sobreviviente de los 12 ex diputados que fueron secuestrados el 11 de abril de 2002 y asesinados el 18 de junio de 2007. Obviamente, en la lista también aparecen 32 militares y policías entre los que se destacan Pablo Emilio Moncayo y Libio Martínez, quienes son los secuestrados más antiguos y que se encuentran en poder de las Farc desde el 21 de diciembre de 1997. Sobre los tres ciudadanos norteamericanos, Marc Gonzalves, Thomas Howes y Keith Stannsen, secuestrados el 13 de febrero de 2003, las Farc han condicionado su libertad a lo que pase con Simón Trinidad, condenado a 60 años de prisión en Estados Unidos.
El congresista renunció al fuero y su caso pasa a la Fiscalía donde su esposa tiene un alto cargo.
La captura de cinco nuevos congresistas por orden de la Corte Suprema abre este interrogante.