Director de Estupefacientes Carlos Albornoz está en aprietos

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Con todo, la cercanía entre Rosero y Albornoz se rompió a finales de 2003, cuando la comunidad comenzó a reclamar por el dinero embolatado. "Albornoz me dijo que no había problema y que él sabía cómo manejaba ese tema", le dijo Rosero a CAMBIO y agregó que en el proyecto Balcones de la Frontera cobraron una cuota de afiliación. "El senador Albornoz no perseguía un propósito filantrópico; detrás había un gran negocio".

El choque entre Rosero y el Director de la DNE es inocultable. Según el Presidente del Concejo de Ipiales, en la Fundación Progresar no se movía una hoja sin la autorización de Albornoz. "Recuerdo que cuando llegaba la plata del subsidio, nos encerrábamos en una oficina en Ipiales a verificar las cuentas. Albornoz ni se paraba al baño hasta ver que el dinero había llegado a las cuentas de la Fundación". Por el otro lado, Albornoz replica diciendo que por años contribuyó a dar soluciones de vivienda en Nariño y Putumayo y por eso despertó la envidia de políticos que hoy pretenden atacarlo. "Ese señor Rosero no es de fiar pues le robó más de 900 millones a la Fundación", dijo Albornoz, al tiempo que reconoce que prefirió no denunciar ese episodio.

No obstante, en la discusión terminó por intervenir el Inurbe, que luego de una investigación encontró que la Fundación Progresar les incumplió a sus afiliados en el proyecto Balcones de la Frontera. El 22 de mayo de 2007, el gerente de Inurbe, Jorge Alberto Serna, resumió la situación: "Debido al incumplimiento del contrato por parte de la Fundación Progresar fue necesario intervenir el proyecto mediante la reclamación de pólizas de seguros. Como consecuencia, el Inurbe suscribió con la compañía de seguros un acuerdo de pago para indemnización el cual tiene la virtud de que la aseguradora termine el proyecto".

Otro proyecto habitacional, esta vez en el municipio de Yacuanquer, también enreda a la Fundación Progresar. En 1996, la Fundación diseñó el complejo Los Trigales, un programa de 118 viviendas, de los cuales el Gobierno otorgó 49 subsidios de vivienda por un valor de 362 millones de pesos.

En una declaración ante la inspección municipal de Policía rendida el 23 de noviembre de 2006, la beneficiaria Cora Linley Pasuy dijo que "hace algunos años el doctor Carlos Albornoz nos hizo entrega de unos lotes con el compromiso que si lo ayudábamos a salir al Senado, él nos daba un aporte para construir las viviendas". La señora Pasuy agregó que "para la siguiente campaña vino y adjudicó a nuevas personas más lotes y se comprometió en que si lo sacábamos nuevamente al Senado nos hacía la escritura de los lotes. (...) Un encargado del doctor Albornoz sugirió que abriéramos una cuenta para los subsidios y ahora nos lo quieren quitar. En el caso mío el lote se lo vendieron a un señor de Pasto".

CAMBIO recorrió las calles de Yacuanquer y encontró que en efecto hay malestar entre los residentes del sector por el incumplimiento de la Fundación Progresar. Francisco Javier Carlosama sostuvo que "el Gobierno me dio un subsidio de 7,4 millones de pesos, pero la Fundación sólo me entregó la mitad dizque por el valor del lote, cuando el senador Albornoz nos había dicho, hace tres años, que era regalado. Nos tocó construir con nuestro propio esfuerzo y esta es la hora en que no me han dado la escritura". En igual sentido se pronunciaron otros habitantes, entre ellos, Gerardo Erazo, Irene Cárdenas y Luz Mary Urbina, entre otros.

Además de Ipiales y Yacuanquer, todo indica que la Fundación Progresar afronta más dificultades en otros lugares de Nariño. Al respecto, CAMBIO encontró un informe de 2005 de la Contraloría Delegada para el Sector de la Infraestructura en el que se refiere a proyectos de vivienda impulsados por Progresar en los municipios de Buesaco y Túquerres. "Se estableció -dice el documento- que algunas viviendas colindan con un talud sin que cuente con un tratamiento que garantice su estabilidad, poniendo en riesgo la seguridad de las familias. En algunas viviendas hay alcantarillado pero no existe salida a la red principal, como tampoco acueducto ni conexión a la red eléctrica".

Así las cosas, todo parece indicar que son muchas las explicaciones que el Director de la DNE deberá dar a los organismos de control que tendrán que actuar con base en las denuncias de los afectados por la fundación que se ha movido a la sombra de Albornoz. De sus explicaciones dependerá el esclarecimiento de tan confusos hechos.

TRÍO DE AMIGOS

En la Dirección Nacional de Estupefacientes, Jairo Coral Romo es reconocido actualmente como uno de los funcionarios más cercanos a Carlos Albornoz, el director de la entidad. Incluso, en los pasillos de la DNE hay quienes consideran que Coral tiene más poder que el mismo Albornoz.

En otro nivel menos importante pero con igual influencia está Gerardo Hernández, quien en la actualidad es depositario en Cali de dos sociedades, dos parqueaderos, dos hoteles, dos estaciones de servicio y un lavadero de autos confiscados a la mafia y en proceso de extinción del dominio.

El Director de la DNE nombró a Coral como asesor del despacho, sin importarle que en 1999, como gerente de la Caja Nacional de Previsión, Cajanal, fue sancionado en dos ocasiones por la Procuraduría por faltas relacionadas con la celebración indebida de contratos. Ocho investigaciones más contra Romo fueron trasladadas por el Ministerio Público a otros organismos de control.

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