EN UN LOTE DE LA CAR, a pocos metros del Río Tunjuelo, la Secretaría de Ambiente opera desde octubre del año pasado el diagnosticentro El Tunal: cuatro hangares en línea -tres de los cuales costaron 455.000 dólares en 1994, según el manifiesto de importación-, dotados cada uno con equipos para analizar el estado de los frenos de los vehículos. También hay una bodega donde están almacenados cuatro compresores y otros cuantos instrumentos de diagnóstico que, a juicio de la interventora de la Universidad Nacional, están en buen estado de funcionamiento.
Lo curioso es que desde el 30 de junio de 2007 las máquinas permanecen ahí quietas y no prestan ningún servicio. Sin embargo, durante los cuatro meses en los que la Secretaría de Ambiente ha estado al frente del lugar, éste ha servido para que 5.423 personas hagan el examen de gases a sus vehículos.
Los equipos fueron comprados por Dismacor, el concesionario con el cual el Distrito firmó un contrato en 1994 por 10 años para operar el diagnosticentro El Tunal y cumplir así con las normas del Ministerio de Transporte para la revisión técnico-mecánica de los vehículos. El convenio, que establecía que al término del mismo los equipos pasarían a manos de la hoy Secretaría de Movilidad, fue prorrogado cuatro veces y en junio de 2007 Dismacor los entregó al Distrito.
Según el representante Simón Gaviria, la administración Garzón se desentendió de los equipos y no buscó fórmulas para arrendarlos o explotarlos comercialmente, con lo cual dejaron de percibirse recursos millonarios. "Si se tiene en cuenta que el centro de El Tunal atendía cerca de 250 carros al día y cada revisión cuesta en promedio 120.000 pesos -dice el congresista-, la actividad generaría 30 millones de pesos diarios, 900 millones de pesos mensuales y 10.800 millones al año".
El secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, dice que lo primero que debe hacerse es ingresar los equipos al almacén de la Secretaría e inventariarlos y que luego habría dos opciones: cederlos a empresarios para que los exploten comercialmente o rematarlos en caso de que lo primero no sea viable.
Mientras se toma una decisión, la ciudad, que debe mejorar la malla vial, está dejando de percibir recursos que no son despreciables.
Tres veces candidatos presidenciales, ex ministros, ex congresistas, ex alcaldes, Serpa y Navarro se dedicaron a sus regiones.