EL PASADO 8 DE OCTUBRE, durante la emisión de Hora 20, de Caracol, el director del programa, Néstor Morales, se topó con una situación periodística excepcional. Esa noche, los invitados al debate (Humberto de la Calle, María Emma Mejía, Martha Lucía Ramírez y Juan Gabriel Uribe) se dedicaban a un tema candente: el fuerte enfrentamiento entre el Presidente Álvaro Uribe Vélez, y el magistrado de la Corte Suprema de Justicia Iván Velásquez acerca de unas investigaciones en parapolítica en las que podría estar involucrado el Primer Mandatario.
Por esos días, Velásquez había visitado al jefe paramilitar alias Tasmania en la cárcel de Itagüí, por solicitud del propio preso, quien había ofrecido información sobre cuatro congresistas vinculados a la parapolítica. La Casa de Nariño, sin embargo, tenía otra versión, según la cual el CTI le había ofrecido beneficios penales a Tasmania con la condición de que vinculara al Presidente en el asesinato de Alcides de Jesús Durango, alias René, ocurrido en 2003. En el interregno, Uribe había llamado a Velásquez para preguntarle sobre el proceso que se le seguía a Tasmania, lo cual fue interpretado por el magistrado como una clara interferencia en asuntos que no eran de su competencia.
En fin, la noche del 8 de octubre el grupo de panelistas discutía sobre el asunto cuando Morales recibió la llamada del propio Presidente de la República, quien quería terciar en el debate, al lado de los invitados, el magistrado Velásquez y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, César Julio Valencia Copete.
El programa resultó tan bueno que le valió a su director, la semana pasada, el Premio Nacional de Periodismo CPB en la categoría radial.
Más allá de las circunstancias que contribuyeron al éxito de la emisión de ese día, el galardón entregado a Néstor Morales es el reconocimiento a la revitalización de un género que tanto en radio como en televisión, estaba haciendo agua desde hace tiempo: el programa de opinión.
Tal vez con la idea de que los colombianos estaban cansados de la actualidad, los productores se habían entregado a las novelas y a los programas de entretenimiento. Caracol Radio, con Morales a la cabeza, decidió correr el riesgo con una idea que no era para nada nueva, pero que terminó ganando la apuesta: poner a debatir a unos invitados sobre las noticias del día. "Es mentira que a la gente no le guste la actualidad", opina Morales, "lo que han hecho los medios es despreciar la opinión. Nosotros hemos demostrado que la opinión, bien hecha, tiene mucho público".
La audiencia ha crecido tanto que Caracol decidió adelantar el programa, que originalmente se transmitía entre las 8:00 p.m y las 10:00 p.m., a las siete de la noche. Le robaron una hora a La Luciérnaga, que había dominado ese espacio desde hace más de 15 años. "Para nosotros es mejor competir contra los noticieros de televisión que contra las novelas de las ocho", admite Morales.
¿Cuál ha sido el secreto del programa? "Apostarle a la controversia civilizada en un país donde estas dos palabras no suelen combinarse", responde Néstor. "Haberlo logrado nos ratificó que a la gente sí le gustan los programas de opinión".