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BASADO EN EL EXITOSO modelo de La Rochelle, Francia, el ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa decidió en el año 2000 implementar en la ciudad el Día Sin Carro. Una iniciativa concebida para demostrarles a los bogotanos que el vehículo particular no es necesario para movilizarse, para promover el uso del transporte público y la bicicleta, y para atenuar la contaminación.
La propuesta, avalada en 2001 por más de 791.000 votos en una consulta popular, en su primera versión mostró que el 90% de las personas llegó más rápido a su destino gracias a que la velocidad del transporte público aumentó cerca de tres kilómetros por hora, cifra que en 2007 mostró un 15% de incremento.
No obstante que el slogan de Luis Eduardo Garzón fue "Bogotá Sin Indiferencia, la administración fue totalmente indiferente al tema de la cultura ciudadana impulsado por las alcaldías de Antanas Mockus y Peñalosa y que fueron determinantes para que los bogotanos desarrollaran un sentido de pertenencia a la ciudad. Garzón dejó que su espíritu se diluyera y la capital retrocedió y perdió parte del terreno ganando en 10 años. Por eso, el Día sin carro ya no tiene la vocación pedagógica inicial y se ha convertido en una obligación molesta. "La gente no sabe hacia dónde debe ir el Día Sin Carro, por eso hay que reforzar la mirada hacia un modelo de ciudad con menos trancones y una mayor movilidad", asegura Peñalosa.
Por su parte la asesora en temas urbanos de Bogotá, Claudia Carrizosa, dice que "ese tipo de proyectos deben ser de ciudad y no de administraciones", y advierte que existen curvas de aprendizaje en la ciudadanía y hoy por hoy la curva está en descenso. Para Mockus el declive se debe a que en los últimos cuatro años "no existió la conciencia de liderazgo internacional que hubo en las administraciones de Peñalosa y la mía, y que posicionaron a Bogotá".
Contradicciones
Para la versión del Día Sin Carro de este año, el Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, hizo una invitación para una jornada por el aire limpio y no para mejorar la movilidad. Una propuesta que en cierta medida riñe con el proyecto original. "El Día Sin Carro es un tema más social que ambiental, adoptado por la ciudad para integrar e incluir a la gente", dice Peñalosa, y agrega que en ciudades avanzadas como Londres y París las políticas de transporte apuntan a reducir el uso del carro hasta en un 40% con miras a mejorar la movilidad.
Por eso durante la administración de Peñalosa construyeron 177,45 kilómetros de ciclorutas con el fin de que los ciudadanos tuvieran una infraestructura alternativa coherente con la iniciativa de desestimular el uso del carro y ofrecer alternativas de movilización. "En una sociedad donde sólo el 14% se moviliza en carro, la inversión en infraestructura peatonal y para bicicletas es progresista porque su fin es proteger a los más vulnerables", dice el ex alcalde.
Sin embargo, según cifras del IDU, la construcción de ciclorrutas ha decrecido: de 115,60 kilómetros en la administración de Mockus a 53, 95 kilómetros en la de Garzón. " Se debe a que hemos perdido la conciencia de cultura ciudadana, pero también a que esa no fue la prioridad de Garzón", dice Alejandro Sarasti, salvaguarda ambiental.
Por otro lado, los diseños de buena parte de las ciclorrutas presentan serias inconsistencias que, a la larga, ponen en riesgo la vida de quienes las usan. En un recorrido por la calle 80 entre la carrera 30 y la Boyacá, CAMBIO pudo observar los tres problemas más frecuentes de las ciclorrutas: alcantarillas, hidrantes y postes atravesados en la vía; tramos inconclusos y falta de andenes pompeyanos o plataformas que mantienen la altura de la ciclorruta en las intersecciones por las que pasan los carros.
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