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Trinidad respondió en el mismo terreno, el político, en una disertación de más de una hora el lunes al terminar el juicio. Se extendió en la historia reciente del país, se pronunció contra las oligarquías "que se suceden en el poder y se reparten los beneficios", y denunció "la explotación desigual de los innumerables recursos naturales". Fustigó a los últimos tres presidentes -Samper, Pastrana y Uribe-, y criticó la política exterior de Estados Unidos hacia Colombia. "La guerra contra los insurgentes está disfrazada por una lucha contra las drogas -dijo-. Esta es la excusa de Estados Unidos para enviar asesores, espías, armas e invertir millones a su beneficio".
También aprovechó su cuarto de hora mediático para enviar mensajes políticamente correctos. Condenó "el terrorismo, cualquiera que sea su origen", hizo un llamado para que los tres norteamericanos puedan "regresar sanos y salvos a sus hogares", pidió que avanzar en el acuerdo humanitario, "el camino más certero para la paz y la reconciliación nacional", y aseguró que con un cambio en la política norteamericana "las Farc y los Estados Unidos podrían trabajar juntos en el combate al narcotráfico".
Repercusiones
El fallo del juez Lambert tendrá consecuencias políticas. Para las Farc significa un duro golpe de imagen. Según el presidente Álvaro Uribe, es un mensaje "para que ningún joven entre a un grupo terrorista". Los argumentos principales para justificar la condena -el carácter terrorista del secuestro y la responsabilidad de Trinidad en el cautiverio de los tres estadounidenses-, podrían alejar aún más el eventual retiro de las Farc de las listas de grupos terroristas, solicitado recientemente por el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
De paso, la sentencia se convierte en un precedente para facilitar futuras condenas de guerrilleros que eventualmente sean extraditados. Y corrobora que en estos tiempos, la "Carta T" -que alude a la importancia que adquirió el terrorismo como enemigo después de del 11 de septiembre de 2001- es más peligrosa que el narcotráfico para los extraditados. La mayoría de los narcotraficantes condenados en tribunales estadounidenses han recibido penas inferiores a las de Trinidad.
Por otra parte, falta ver también qué efectos tendrá la condena sobre las de por sí inciertas posibilidades de un intercambio humanitario. La agencia Anncol, que recoge el pensamiento de las Farc, reaccionó con rapidez el martes para reiterar que la liberación de Trinidad, junto con la de Sonia, son requisito previo para soltar a los tres estadounidenses secuestrados. En Estados Unidos, el congresista demócrata James McGovern lamentó la sentencia porque cree que dificultará la liberación de los estadounidenses y dijo que habría sido mejor aplazarla mientras personas cercanas a las Farc, entre ellas Piedad Córdoba, establecen un puente para lograr ese propósito. Desde hacía meses existía la expectativa de que las Farc podrían liberar por lo menos a uno de los secuestrados a cambio de una reducción de la sentencia contra Trinidad.
Las leyes estadounidenses permiten rebajar penas vigentes a cambio de la colaboración de los condenados en otros procesos penales y tal vez por eso el abogado de Trinidad viajó a Venezuela con una carta en la que éste le dice al Secretariado que espera que liberen a los estadounidenses. "Hay que recordar que los gringos antes que justos son pragmáticos y negociantes y que de por medio están los tres norteamericanos ", dice David Zaap quien ha llevado los casos de reconocidos extraditados a los Estados Unidos.
El periodista Jorge Enrique Botero considera que "la sentencia es un episodio que agrava el panorama pero que no cierra puertas definitivas, porque la reacción de Trinidad frente a la sentencia permite vislumbrar una solución, que desafía la dureza de la pena". Por su parte, la senadora Córdoba quien estuvo en la audiencia insistió en que "quedan caminos por explorar para la situación de Trinidad y para que esto no cierre la puerta al acuerdo humanitario".
El fallo contra de Simón Trinidad deja una evidencia: la intransigencia del Gobierno estadounidense en los temas relacionados con el terrorismo. Plantea una inquietud: la independencia con que se llevan a cabo los juicios de casos tan simbólicos como este. Y abre un interrogante: la repercusión que tendrá sobre las posibilidades de un acuerdo humanitario.