Hay 3.203 personas secuestradas por las Farc, el Eln, los paramilitares y la delincuencia común

Orlando Toledo Lugo fue secuestrado por las Farc en 2005. Su familia no tiene noticias desde entonces. Foto: Rodrigo Sepúlveda / Cambio

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LA POLÉMICA por las declaraciones de Hugo Chávez pidiendo estatus de beligerancia para las Farc, dejó por momentos en un segundo plano el drama que viven miles de secuestrados en poder de los distintos grupos armados. Pero las pruebas de supervivencia que trajo la recién liberada Consuelo González de Perdomo de ocho de sus ex compañeros de cautiverio revivieron la tragedia que significa ese crimen de lesa humanidad. La alegría de ver libres a Consuelo y a Clara Rojas contrastó con los padecimientos de quienes siguen cautivos.

Secuestrados enfermos, encadenados, sin posibilidad de leer y pocas oportunidades de escribir, obligados a caminar pese a su debilidad física y mental; rehenes cansados de comer lo mismo todos los días, resignados a su suerte en medio de la selva y temerosos de ser víctimas del fuego cruzado en una operación de rescate, son quienes escriben las desgarradoras cartas.

El coronel Luis Herlindo Mendieta Ovalle, en poder de las Farc desde el 1º de noviembre de 1998, le narra a su familia que lo picó "el pito", le salieron siete llagas y le quedaron cicatrices. Por eso le aplicaron 38 inyecciones de Glucantil. Pero relata que tan solo es una de las enfermedades que ha padecido, porque desde hace un año y medio tiene un fuerte dolor en el pecho. "Al lado, no sé, en el corazón, es una picada, que en días duele, otros días menos". Otro quebranto lo tiene más compungido: "no es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno".

Teresa, su esposa, y Jenny, su hija, pese a conocer las deplorables condiciones en las que está el oficial, dijeron estar tranquilas de saber que al menos está vivo y se solidarizaron con miles de familias de otros secuestrados de los que se desconoce su suerte, pues ni siquiera tienen en sus manos una prueba de supervivencia. "Es un dolor tan profundo y una agonía permanente que no se nos quita con nada. Pero tenemos que ser fuertes para esperarlo y no desfallecer en la búsqueda de su libertad", dice Jenny, después de leer  lo que dice su papá.

La ex congresista trajo, además, cartas y fotografías del ex gobernador de Meta, Alan Jara; los ex congresistas Gloria Polanco, Orlando Beltrán, Jorge Eduardo Géchem; el mayor y el capitán de la Policía Enrique Murillo y Guillermo Solórzano, y el sargento del Ejército Harbey Delgado Argote. En todas, los rehenes se quejan de la falta de condiciones para leer, caminar y hasta para respirar. En otras palabras: de la violación de todos sus derechos.

Tal es la desesperación de Géchem que dice estar dispuesto a ir a una cárcel en Cuba, como prisionero político, si eso sirve para que le den un tratamiento de salud adecuado. Aunque considera que lo ideal sería solicitarle a los presidentes Chávez y Sarkozy, a la senadora Piedad Córdoba, a Álvaro Leyva, y a monseñor Luis Augusto Castro, que hablen urgentemente con el presidente Uribe y el secretariado de las Farc, "para en mi caso hacer un acuerdo humanitario por salud, para que pueda ser entregado a cambio de guerrilleros enfermos presos".

Dice Géchem a su esposa Lucy: "Mi tema de salud tengo que plantearlo con mucha objetividad. Los problemas cardíacos, cinco fuertes ataques y dos leves me han llevado a momentos críticos (...) La úlcera acentuada en varias ocasiones sangrando".

En Manizales, Martha Arango, esposa de Óscar Lizcano, de 62 años, el político de más edad en poder de las Farc y quien también hace parte del grupo de los llamados "canjeables",  lamenta no tener pruebas de supervivencia. La última carta de Óscar la recibió en diciembre de 2004 en la que le decía que su cuerpo era "una sola llaga". Por eso los relatos de Mendieta y Géchem le produjeron, en esta oportunidad, mucha desazón, aunque no aniquilaron su fe. "Me preocupa  que se les violan sus derechos humanos de forma descarada. La salud de todos se está debilitando mucho y me temo que, si esto se prolonga, lo que vamos a recibir son cadáveres...Es claro que están muy cansados, como dice Íngrid".

Óscar Lizcano fue plagiado el 5 de agosto de 2000 y se encuentra en poder del bloque José María Córdova de las Farc, el mismo que ordenó el asesinato del ex gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria; el ex ministro Gilberto Echeverry y de ocho militares el 5 de mayo de 2002.

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