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Carmen, en Bogotá, hablaba hasta 10 veces al día con su esposo en Convención. "No saber de él es incertidumbre, soledad, es no tener al hombre de la casa para formar una familia, es pobreza. Todos hablan que los políticos, que los militares y ¿nosotros qué?".
Pero hay otros casos de secuestrados olvidados. El 17 de octubre de 1997 las Farc plagiaron a Ruth Beatriz Castañeda en el municipio de Girardota, Antioquia. Desde entonces su familia aguarda por el regreso a casa. Su madre Dolly no sabe dónde está y su ausencia se ha convertido en una pesada cruz difícil de cargar. "Sigo rogando al Todo Poderoso y a la Virgencita que ablande el corazón de esos señores de las Farc para que la dejen libre y pueda regresar con su madre que tanto la quiere", reza a pesar de que Ruth hace parte de los llamados secuestrados desaparecidos, es decir, aquellas personas de las que nunca ha habido pruebas de supervivencia.
Dolly es una de las fundadoras del movimiento Madres de la Candelaria y todos los miércoles sale al parque Berrío, en Medellín, con una pancarta con la imagen de su hija a pedir que la liberen. Ella es otra de las víctimas de esa enorme lista de familiares de secuestrados "olvidados", de quienes poco se habla y hoy sólo esperan un gesto de humanidad que permita que vuelvan los suyos a casa.
EL RELATO DE LUIS MENDIETA
"(...) Como es lógico por mi enfermedad, me quitaron la cadena con candado del cuello, pero resulta que mis cosas personales ellos tenían que transportarlas y un día para otro desaparecieron. Es decir, quedé sin nada, únicamente con lo que llevaba puesto. Afortunadamente, al comienzo del viacrucis, Delgado se ofreció a colaborar con cargas de paqueticos donde guardaba las fotos, a ellos gracias esto se salvó".