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Sin pruebas
Mientras las ocho familias del grupo de "canjeables" recibieron con alivio las pruebas de vida que trajo Consuelo González, otros hogares de secuestrados del país, que no hacen parte del grupo de políticos y miembros de la Fuerza Pública para el intercambio humanitario, se resisten al olvido al que injustamente son sometidos por la sociedad. "Víctimas del secuestro de las Farc somos 776 familias y no sólo 44", reclamó una de ellas.
Según la Fundación País Libre, en Colombia hay en la actualidad 3.203 personas secuestradas por las Farc, el Eln, los paramilitares, delincuentes comunes y grupos sin identificar. De ellos poco se habla y su tragedia no ocupa titulares en los medios de comunicación. "Es un drama que toca por igual a ricos y pobres y no discrimina sexo ni edad", sostiene Dary Nieto, psicóloga de País Libre.
Uno de los casos más dolorosos lo vive una familia desde el exilio. Se trata de los Vanegas Mclaughlin quienes huyeron del país en 2004 luego de que las Farc asesinara a la menor Daniela Vanegas, de 14 años, quien había sido secuestrada el 6 de octubre de 2003. Uno de ellos le narró a CAMBIO que tuvieron que observar desde lejos cómo Clara Rojas abrazó a su hijo Emmanuel, mientras ellos rezan a diario por su niña asesinada. Recuerda que pese a haber enterrado a la menor en septiembre de 2004, la guerrilla siguió cobrándoles 5.000 millones de pesos por su "rescate" y por eso tan pronto pasaron las exequias huyeron con lo primero que tenían. "A la pérdida de Daniela se sumó una cadena de amenazas que terminaron sacándonos del país".
A Daniela la plagiaron saliendo de un colegio en Bogotá unos delincuentes comunes que posteriormente la vendieron al frente 53 de las Farc, que empezó a negociar el rescate. "Un año después del secuestro, una llamada nos alertó de que el cadáver estaba en la morgue. Cuando fuimos a verificar la información descubrimos que un cuerpo de una N.N. al que habían registrado como de 25 años resultó ser nuestra Daniela".
Los Vanegas siguen padeciendo, en el exilio, el miedo a ser víctimas de represalias de las Farc. Pero no son los únicos. En los últimos 10 años, según la Fundación País Libre, han sido secuestrados en el país 393 menores, de los cuales 18 murieron en cautiverio, 58 permanecen cautivos, 116 fueron rescatados, 179 fueron liberados por sus captores y siete lograron fugarse.
Larga espera
A Orlando Alberto Toledo Lugo se lo llevaron las Farc el 26 de julio de 2005 de la vereda El Lorito, en Convención, Norte de Santander. Es ingeniero forestal y cuando lo plagiaron trabajaba con el consorcio CEI-SMA. Hoy su familia añora, al menos, una prueba de supervivencia. "Lo último que conocimos fue un comunicado público de las Farc, del 5 de septiembre de 2005, en el que aseguraban que se 'les voló' de la vereda El Martillo, en esa zona -relata Carmen Mirke, su esposa-. Pero si fuera cierto estaría acá con nosotros".
Carmen, así como Angélica, Silvana y David, los hijos, hablaron con Orlando un día antes del secuestro. Desde entonces la angustia por la ausencia del padre, así como su olor, permanece en la casa. "Cuando se pierde el olor, creo que deja de existir una persona, pero a Orlando lo tenemos muy presente... Estoy convencida de que en cualquier momento sonará el teléfono", dice Carmen.
Angélica, la mayor de los hijos, dice que pese al secuestro tiene que seguir viviendo para que cuando regrese su padre se sienta orgulloso. "Así como mandaron las pruebas de supervivencia a esas ocho familias, nosotros también esperamos un gesto de humanidad ya que somos personas humildes -pide Angélica-. Al resto del país le pedimos apoyo porque nos sentimos muy solos".