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7. Reconocimiento político vs. relaciones entre Estados. Carece de sentido pedir reconocimiento político a los grupos armados que atentan contra un Estado para normalizar las relaciones con ese mismo Estado. Que Chávez haya puesto como requisito para que las relaciones con Colombia vuelvan a la normalidad que el Gobierno de Uribe reconozca a las Farc y al Eln como beligerantes, no sólo es una contradicción sino que significa inclinarse a favor de esos grupos y no del Estado legítimo.
8. Conflicto político vs. beligerancia. Reconocer que el conflicto es por el poder, que es político, no significa reconocer a la guerrilla como beligerante. El conflicto colombiano tiene varias calificaciones y sobre esto no hay acuerdo e incluso hay quienes dicen que no hay conflicto.
Estoy entre los que piensan que el conflicto colombiano es por el poder, que el conflicto es político, pero esto no tiene que ver ni con la calidad de las propuestas políticas de las Farc, ni con su vigencia u obsolescencia. Las Farc son un grupo armado que ha buscado el poder y para ello se financian con drogas y secuestro, recurren en forma sistemática al terrorismo, asesinan, afectan a civiles y cometen crímenes de guerra y de lesa humanidad.
9. Exclusión de las listas terroristas: implicaciones. Las listas de grupos terroristas son un procedimiento que utilizan algunos países -en particular Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea- no como simple expresión de rechazo o repudio a sus actos, sino por sus efectos jurídicos. Los integrantes de los grupos tienen responsabilidades penales por el solo hecho de pertenecer a ellos y, además, son susceptibles de extradición y no de asilo. Las listas -no exentas de alguna dosis de arbitrariedad- son hechas sobre la base de elementos objetivos y tienen consecuencias jurídicas, pero NO -con mayúsculas- impiden negociar con los grupos.
El IRA y los grupos paramilitares de Irlanda del Norte estuvieron por años en las listas de grupos terroristas de Gran Bretaña y Europa, y cuando avanzó la negociación fueron sacados de ellas y cesaron las implicaciones jurídicas para sus miembros: órdenes de captura y condenas por pertenencia a grupo terrorista.
10. Listas terroristas y penalización. No conozco que la legislación de algún país suramericano incluya el procedimiento de las listas. En Colombia no existe pero está tipificado el acto terrorista, y las conductas criminales cometidas con fines terroristas son agravadas. Sin embargo, la legislación penal colombiana no penaliza la pertenencia a grupo terrorista, como sí a un grupo rebelde (delito de rebelión).
Hace cuatro años, cuando estaba en trámite la reforma antiterrorista, le propuse al Gobierno establecer la pertenencia a grupo terrorista como delito y la consecuente necesidad de definir en listas cuáles son grupos terroristas. La respuesta del Ministro del Interior de entonces fue que esa medida impediría la negociación -aún en pañales- con las Auc, y la cosa quedó ahí.
No cabe duda de que las Farc, el Eln y las Auc son grupos terroristas, pero esta definición no tiene en Colombia consecuencias jurídicas y es necesario que las tengan. Mientras eso no suceda y sigan usándose las listas de Europa o Estados Unidos, el debate será retórico y estará supeditado a lo que hacen los países que las tienen.
Colombia debería tener listas de grupos terroristas y penalizar la pertenencia a esos grupos, pues haría más claro el panorama jurídico y político con respecto el tratamiento de ese delito -desde 1973, el terrorismo no es susceptible de indulto o amnistía- y facilitaría nuestra posición internacional.
11. La vía diplomática. Las declaraciones del presidente Chávez no son de poca monta y por ello la reacción del Gobierno colombiano no puede quedarse en la diplomacia del micrófono: un simple comunicado retórico leído por un funcionario sin representación política. El asunto es muy delicado e implica un tratamiento por la vía diplomática: una nota de protesta o llamar a consultas al Embajador en Caracas. Si Chávez se equivocó por falta de conocimiento de los conceptos -beligerancia y estatus político-, podría acudirse a una vía reservada pero seria para enderezar las cosas.