EL EXCESIVO PROTAGONISMO del presidente de Venezuela Hugo Chávez, la llamada Operación Emmanuel para la liberación de tres secuestrados de las Farc -Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo de Perdomo- con comisión internacional y despliegue de helicópteros, y la revelación de que el hijo de Clara Rojas estaba en Bogotá, en los últimos días de 2007, hicieron olvidar que tras la suspensión de la mediación de Chávez por parte del presidente Uribe, la Iglesia había sido designada como la única autorizada para buscar acercamientos con las Farc con miras a un intercambio humanitario. Sin embargo, los jerarcas de la Iglesia no se han quedado quietos y en privado y en forma prudente y cautelosa han adelantado gestiones en busca de crear condiciones para un eventual encuentro con representantes de la organización de Tirofijo. CAMBIO pudo establecer que entre la segunda semana de diciembre de 2007 y los primeros días de este año, la Iglesia envió por lo menos dos cartas a miembros del Secretariado de las Farc en las que plantea opciones para avanzar en la búsqueda de una solución para el drama de los secuestrados.
En resumen, los mensajes hacen un llamado a las Farc para establecer contactos y fijar fecha para un eventual encuentro, con agenda abierta y sin condicionamientos.
Las Farc no han respondido a las inquietudes planteadas, pero el fracaso de la Operación Emmanuel, el debilitamiento de la opción Chávez y el hecho de que el grupo guerrillero no ha cumplido la promesa de liberar a Rojas y a Perdomo, les hacen pensar a los representantes de la Iglesia que más temprano que tarde las Farc aceptarán una reunión con ellos en el algún lugar del país. "Entendemos que las Farc no acusen recibo de nuestro llamado porque Emmanuel, Chávez, Piedad Córdoba, la comunidad internacional y los familiares de los secuestrados han acaparado toda la atención -le dijo a CAMBIO uno de los prelados-. Sin embargo, vamos a esperar que todo esto se desenrede y ellos acepten que con la Iglesia se puede avanzar".
Estas semanas les han servido para pensar en posibles escenarios, teniendo en cuenta que las Farc insistirán en sus inamovibles: el despeje de Pradera y Florida y la liberación de los guerrilleros propuestos por ellas y no los escogidos por el Gobierno. Los representantes de la Iglesia saben que en cualquier negociación hay que echar mano de la zanahoria y el garrote, que de parte y parte es necesario hacer concesiones en unos aspectos para ganar en otros.
En el curso de las discusiones, los prelados -que han manejado el tema de las Farc y el drama de los secuestrados- han analizado la posibilidad de buscar la intervención del Vaticano. Creen que aunque es una propuesta que no estará exenta de críticas, el Papa Benedicto XVI podría ser la persona indicada para pedirle a la comunidad internacional que saque a las Farc de la lista de las organizaciones terroristas. Sería la zanahoria como contraprestación a que el grupo rebelde desista del despeje de los dos municipios del Valle. "La Iglesia no les puede ofrecer a las Farc un escenario, como lo han hecho los presidentes Chávez de Venezuela y Sarkozy de Francia -le dijo a CAMBIO uno de los religiosos consultados- Podríamos, en cambio, aprovechar la influencia del Vaticano en los más importantes países de la Unión Europea para que excluya a las Farc de sus listas negras".
La iniciativa, aun no planteada oficialmente, no estará libre de debate. Sin embargo, tendría a su favor el hecho de que una intervención del Papa sería vista, ella sí, como de carácter estrictamente humanitario, alejada de intereses políticos terrenales que son los que han primando en los protagonistas de la operación montada por Chávez -desde él mismo, pasando por Sarkozy, hasta Uribe y, claro está, las Farc-. El analista político de la Universidad Nacional, Alejo Vargas, cree que "involucrar al Vaticano generaría circunstancias distintas en la negociación, ya que se trata de un Estado. Sacar a las Farc de la lista de terroristas es una oferta atractiva que tendrán que valorar en su real dimensión".
En este escenario, al Gobierno de Álvaro Uribe, que ha dedicado todos sus esfuerzos a convencer a la comunidad internacional de que las Farc son un grupo terrorista, le resultaría difícil oponerse. El drama de los secuestrados en Colombia y un eventual acuerdo humanitario se han convertido en un problema frente al cual la comunidad internacional presiona cada vez más y al Presidente le quedaría muy cuesta arriba negarse a una intervención del Vaticano que podría despejarle un camino que cada día se torna más tortuoso. En cuanto a la Farc, sería su 'ahora o nunca'.
ENTERADO
Si le plantean la opción de intervenir para resolver el drama de los secuestrados en Colombia, el Papa Benedicto XVI sabrá exactamente de qué le hablan porque desde su arribo a El Vaticano en abril de 2005 se ha interesado por el conflicto que vive el país.
La más reciente prueba de ello ocurrió el 20 de diciembre de 2007, cuando el Papa fue visitado por el al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, con quien conversó durante 25 minutos. Al término del encuentro una nota oficial del Vaticano reseñó el encuentro: "Particular atención fue dedicada a la situación internacional, al futuro de Europa, a los conflictos en Medio Oriente, a los problemas sociales y políticos de algunos países africanos y al drama de los secuestrados".
En varias ocasiones durante su pontificado, Benedicto XVI se ha pronunciado a favor de la liberación de los secuestrados en Colombia y ha apoyado a los jerarcas de la Iglesia para que intervengan como garantes en la creación de una zona de encuentro para pactar un canje de rehenes por rebeldes presos.
"Formuló un acongojado llamamiento a los autores de tales actos abominables para que asuman conciencia del mal realizado y restituyan lo más rápidamente posible al afecto de sus personas queridas a los que tengan prisioneros -señaló el Papa en la Plaza de San Pedro tras el Angelus-. Llevo a todos en el corazón y a todos los tengo presentes en mis oraciones y pienso, entre otros casos, a aquel doloroso secuestro en Colombia".