SI EL TESTIGO José Wilton Bedoya Rayo le ha dicho la verdad a la Corte Suprema, una de las supuestas reuniones del senador y ex presidente del Congreso Luis Humberto Gómez Gallo con el narcotraficante Eduardo Restrepo Victoria, El socio, se habría dado una tarde de comienzos de 2001 en la cafetería La Florida, en el centro de Ibagué.
Según Bedoya, Restrepo y tres hombres de confianza llegaron primero y ocuparon una mesa del establecimiento, mientras Cesar Augusto Mora, Tyson, miembro del Bloque Tolima de las Auc, permaneció afuera para esperar al congresista. Cuando éste llegó, lo sometió a una requisa y luego lo condujo hasta la mesa del capo.
Según la versión de Bedoya, el encuentro ocurrió a plena luz del día pero hasta ahora nadie ha dado cuenta del mismo, a pesar de que uno de los protagonistas, Gómez Gallo, es uno de los dirigentes políticos más reconocidos del Tolima, y de que El socio era uno de los extraditables más perseguidos por la Policía y la DEA. Difícil imaginar que una reunión así se hubiera hecho en uno de los lugares más concurridos de la tradicional calle 3a de la capital tolimense.
Bedoya Rayo, ex paramilitar hoy detenido, fue el mismo que aseguró ante la Corte que también en 2001, en fecha no determinada, Gómez Gallo se encontró en el hotel Tocarema de Giradot con Elías, un emisario del Bloque Tolima, para entregarle 300 millones de pesos a cambio de que asesinara al dirigente político Pompilio Avendaño. Según Bedoya, el congresista llevaba el dinero en una caja de más de un metro de alto por 60 centímetros de ancho, en la que ocultaba 6.000 billetes de 50.000 pesos cada uno. El propio Avendaño se presentó ante la Justicia para probar no sólo que no había sido asesinado, sino para asegurar que nunca tuvo conflictos políticos o personales con el senador Gómez Gallo.
Otra curiosidad es que el testigo, que dijo haber presenciado la reunión a prudente distancia, no supo describir físicamente al parlamentario y cayó en contradicciones similares a que incurrió otro declarante que, al narrar otro presunto encuentro en una finca del Tolima, aseguró que el legislador llevaba vestido de paño y corbata.
La versión de Bedoya es una de las dos pruebas con base en las cuales la Corte envió a La Picota a Gómez Gallo. La otra es la declaración de Robinson Javier Guilombo Arroyo, uno de los escoltas de El Socio, quien dijo haber presenciado cómo su patrón le entregó 300 millones de pesos al senador quien, según él, figuraba en la nómina del mafioso.
En 2004, durante más de seis meses, Guilombo fue una de las principales fuentes de información para un equipo especializado de Policía Judicial que armó un sólido dossier con los bienes, contactos y crímenes de El Socio. Según lo han reconocido las autoridades, en ese lapso Guilombo dio información clave para desvertebrar la organización del narcotraficante pero no mencionó al senador Gómez Gallo. Sin embargo, a finales del año pasado, mencionó supuestas relaciones del congresista con el mafioso cuando la Corte buscó su testimonio.
Prueba ácida
Bedoya, valorado hasta ahora por la Corte como el testigo más importante del caso, fue sometido a un contrainterrogatorio por abogados de la defensa y según consta en las grabaciones de la diligencia conocidas por CAMBIO, cogido en varias contradicciones, advirtió que dejaría de colaborar con la Justicia. Aseguró, con evidente disgusto, que un grupo de investigadores de apoyo de la Fiscalía y un magistrado auxiliar de la Corte lo buscaron para pedirle que declara contra Gómez Gallo a cambio de beneficios judiciales, pero que no le cumplieron sus promesas y por eso todavía sigue preso.
A la hora de evaluar la credibilidad del testigo, la Corte Suprema pasó por alto sus contradicciones y no hizo mayores consideraciones sobre una grabación aportada como prueba, según la cual Bedoya extorsionaba desde la cárcel a personalidades del Tolima, entre ellas al Alcalde Lérida, a quien amenazó con vincularlo al proceso de la parapolítica si no le pagaba una suma de dinero.
Aunque nadie duda de la verticalidad con la que ha procedido la Corte Suprema, lo cierto es que en el medio judicial comienza a haber consenso en el sentido de que el alto tribunal debe depender menos de testigos poco fiables, dispuestos a venderse al mejor postor, y acopiar pruebas objetivas incuestionables. En el caso de Gómez Gallo, los testimonios que lo llevaron a la cárcel no parecen sólidos y mucho menos concluyentes.
SE CONTRADICE
JOSÉ WILTON BEDOYA compareció dos veces ante los investigadores de la Corte. Primero, el 25 de octubre de 2007 y luego el 20 de noviembre. Estos son apartes de lo que dijo:
Sobre la reunión en el Tocarema
25 DE OCTUBRE: "Lo vi (a Gómez Gallo) reunido con el comandante Elías. La primera vez fue en Girardot, en el hotel Tocarema donde estuvo presente el comandante Elías, Tyson, Cesar Mora, John Mario, Elías, mi persona. Eso fue en el 2001. A comienzos del 2001.Le dio a Elías 300 millones para que matara a Pompilio Avendaño".
20 DE NOVIEMBRE: "En el Tocarema no alcancé a ver a Gómez Gallo. No lo vi en ningún momento. Tampoco vi los 300 millones de pesos. Pero de eso me enteré después (...)"
Sobre la reunión en Ibagué:
25 DE OCTUBRE: "La ultima reunión que ellos (Gómez Gallo y El Socio) tuvieron fue como a los dos meses, acá en Ibagué. Estuvieron reunidos acá en un estadero que se llama La Florida. Estuvo Elías, estaba Tayson, Monochangua, la esposa de Elías y yo. Después de estar ahí reunidos como a la media hora o a los 40 minutos apareció El Socio, Luis Eduardo Restrepo y ahí si no sé decirle más porque cuando llegó él nos dijeron que nos retiráramos de la mesa donde estábamos todos (...) Se quedaron Elías, El Socio y Luis Humberto Gómez Gallo".
20 DE NOVIEMBRE: "Yo no sé quiénes se sentaron en la mesa porque yo me quedé afuera en la camioneta. (...) Yo estaba en la camioneta cuando él (Gómez Gallo) llegó y Tyson requisó al senador. No vi más".