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Seguramente darán unas coordenadas seguidas de un proceso de extracción rápida hacia Venezuela, donde se hará gran ruido pero con sordina porque Emmanuel estará en Bogotá y su madre querrá abandonar Caracas para verlo de inmediato. Si el niño ya ha sido entregado a su familia, es factible que las Farc exijan que esté en Caracas para recibir a su madre. De darse tal evento, no me atrevo a apostar quien ganaría este pulso: si Chávez pidiendo que el niño esté con su abuela esperando a su madre en Caracas, o Uribe tratando de que permanezca en Colombia para que la fiesta del mandatario venezolano no se convierta en carnaval. Una entrega clandestina no es descartable, pero su alto costo para el país en donde se haga la hace poco probable.
Internacionalmente, el error de las Farc las deja con muchas deudas pendientes. Ya no es sólo a Chávez a quien deben desagraviar. También a Sarkozy y a Kirchner, y a los demás testigos internacionales. Y esto hace previsible que a Clara y Consuelo las siga Íngrid, sin que medie negociación alguna diferente a la de la forma de entrega. No sería extraño que a ella le sumaran unos pocos secuestrados, posiblemente aquellos en el peor estado de salud.
La liberación de Íngrid seguramente abrirá la puerta para hablar de los tres norteamericanos y es posible que se logre algún acuerdo en Caracas para su liberación, pero cerrará la de otras liberaciones sin contrapartida o negociación. De este acuerdo dependerá la suerte de Sonia y de Simón Trinidad. El destino del resto de los secuestrados dependerá de los avatares del canje, que seguirá sometido a las exigencias de Pradera y Florida.
POR CARLOS EDUARDO JARAMILLO,
politólogo y ex consejero de Paz.