LA PRIMERA SEMANA de diciembre ha sido para el congresista Luis Fernando Almario una de las más difíciles de su carrera política. El lunes 3, un testigo con el que tuvo un careo ante la Corte Suprema de Justicia, lo acusó de estar detrás del asesinato de la familia Turbay Cote, la más influyente dinastía liberal del Caquetá. Al día siguiente, durante un debate en el Congreso, el senador Gustavo Petro lo mencionó como uno de los primeros parlamentarios que habrían hecho alianzas con las Farc en lo que llamó el "triángulo de la muerte": guerrilla, narcotraficantes y políticos.
La acusación del testigo, Lucas Medina Triviño, miembro de una familia con ascendiente político en la región, se ventiló en la oficina de uno de los magistrados auxiliares de la Corte, encargado de acopiar pruebas sobre los nexos de algunos parlamentarios con grupos irregulares. Medina aseguró que en diciembre de 2001, Almario instigó el asesinato de Inés Cote de Turbay y de Diego su hijo menor, entonces presidente de la Comisión de Paz de la Cámara.
Según Medina, el congresista convenció a las Farc de que los Turbay estaban llevando paramilitares al Caquetá y que luego, cuando la guerilla se dio cuenta de que no era cierto y de que era falsa la motivación del crimen, Almario le había dado a él una fuerte suma de dinero para que fuera al campamento de la columna Teófilo Forero e intentara convencer a su jefe, Óscar, también conocido como El paisa, de no tomar represalias en su contra.
Fuentes cercanas a la diligencia, aseguran que Almario y su abogado le hicieron un fuerte contra-interrogatorio al testigo y lo calificaron como indigno de credibilidad, entre otras cosas porque en la actualidad está detenido por narcotráfico.
En cuanto a las pruebas de Petro, figuran testimonios consignados en expedientes judiciales que coinciden con la versión de Medina, y también sugirió que Almario habría movido sus influencias para buscar la libertad de Wálter Castro, alcalde de Puerto Rico, sindicado de ordenar la muerte de sus escoltas porque fueron testigos de cómo las Farc asesinaron a dos antecesores suyos: José Lizarazo Rojas y William Lozano Torres.
Por otra parte, Petro leyó apartes del testimonio de un ex jefe de las milicias de las Farc conocido como Condorito, según el cual el Alcalde presuntamente protegido por Almario tenía vínculos con los comandantes guerrilleros Iván y Juan Pablo. Y además dijo que después del asesinato de los Turbay, las Farc y sus aliados asesinaron a 56 testigos del crimen, entre ellos nueve taxistas que habían circulado por el lugar de los hechos, y afirmó que antes de asesinarlas las víctimas fueron torturadas, un procedimiento mafioso al que han recurrido las Farc. Petro sostiene que la guerrilla ha reproducido el "modelo del triángulo de la muerte" típico de los paramilitares de departamentos como Sucre y Córdoba: un jefe político, un narcotráficante y un grupo armado.
Sin embargo, el senador del Polo Democrático advirtió que aun se desconoce la verdad definitiva sobre el que llamó genocidio de los Turbay, sus escoltas y los testigos del crimen. A su juicio, existen por lo menos otras dos hipótesis razonables: la primera, que las Farc cometieron el crimen por iniciativa propia, debido a que los Turbay eran sus únicos opositores visibles en el departamento y segunda, que pudo haber un sector de los partidos tradicionales, interesado en sacar del escenario a la familia con mayor capital político del departamento.
Almario llamó "irresponsable" al senador y le dijo que carecía de autoridad moral para lanzar este tipo de acusaciones. Sin embargo, se convirtió en el primer congresista investigado por la Corte Suprema por presuntos nexos con las Farc. Pero el alto tribunal trabaja también en la verificación de versiones según las cuales el dirigente de origen conservador tendría vínculos con el grupo paramilitar emergentes conocido como Las Águilas Negras. Almario, que guarda sus pruebas para la Corte, en junio de este año le dijo a CAMBIO que son acusaciones temerarias de un sector del Partido Liberal que pretende aniquilarlo "física y moralmente".
TESTIGO CON CONDICIONES
En los próximos días, Luis Fernando Almario debe enfrentar a por lo menos cinco testigo más citados por la Corte. Uno de ellos es un desmovilizado de las Farc conocido como N. Bahamón o Cachetes, quien según las autoridades ha demostrado conocer acciones, procedimientos y vínculos de la columna Teófilo Forero.
Bahamón les hizo saber a los magistrados auxiliares de la Corte, que les contará lo que sabe sobre Almario y otros políticos si le garantizan la protección de su familia. Una de las condiciones es que saquen a su esposa del país.