Diciembre 11 de 2007

En una prueba de conocimiento, aplicada en 57 países, Colombia ocupó el puesto 53

Según los expertos este es un resultado que se debe ver sin alarmismo.

 El 95% de los 4.478 jóvenes colombianos de 15 años que asumieron la prueba educativa Pisa junto a otros miles de 56 países, tienen la percepción de que la ciencia y la tecnología son importantes para su desarrollo y el del país, sin embargo, a la hora de demostrar sus conocimientos sobre el tema los resultados no son buenos, situando al país en el puesto 53 de la lista, muy cerca de Qatar y Azerbaiján. A pesar de ello, el 99% de los examinados del país tiene la intención de estudiar alguna carrera que se relacione con las ciencias. Un dato interesante para el país, que sólo lleva dos años formulando los estándares básicos de competencias en ciencias. 

Esta prueba denominada Pisa (Program of International Assesment), estudia comparativamente los conocimientos, competencias y actitudes de estudiantes adolescentes del mundo entero, con exámenes idénticos que se traducen a las lenguas requeridas y que más que respuestas de selección múltiple, plantean un problema que ha de ser resuelto de acuerdo a una comprensión de su contexto. 

Para los expertos no hay que caer en la trampa de mirar los resultados como un fracaso del desempeño en ciencia y tecnología del país, sino que hay que ir a la pepa del asunto, que es que los niños y jóvenes, más allá de repetir fórmulas de memoria, no están entendiendo la importancia de estos temas en su diario vivir. 

Porque lo cierto es que las preguntas del examen nacen en el seno de los países más desarrollados, con realidades bien distintas a las de Colombia, y del que hacen parte 30 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). Por ejemplo, en una pregunta sobre el cambio climático, luego de explicar científicamente de qué se trata este fenómeno y de exponerle una serie de datos en un cuadro, le piden al estudiante de 15 años que utilice información de un gráfico "para desarrollar un argumento que apoye la reducción de la emisión de dióxido de carbono por las actividades humanas mencionadas". ¿Alguien entendió? La intención de la muestra es descifrar la capacidad de comunicar conclusiones basadas en la evidencia científica. 

Para Karen Worth, experta del Centro de Desarrollo Educativo de Boston, el problema tiene que ver con la comprensión del lenguaje empleado al presentar los temas. "No solamente tiene que ver con las habilidades básicas para leer, sino que alcanzar el lenguaje científico requiere de unas habilidades particulares para comprender los contextos", decía el martes pasado en la Universidad de los Andes en la presentación de los resultados por el Icfes. 

Así, si se parte de la base de que los jóvenes no entienden lo que se les está preguntando, quedan automáticamente excluidos. El resultado de comprensión de lectura lo demuestra: el 54.8% de los estudiantes colombianos sólo logra identificar la idea principal del texto y hacer inferencias sencillas. El reto, tal como lo plantean tanto Karen Worth como el profesor Jerome Pine, que en los años 60 desarrolló un currículo de Ciencia Básica por medio de la indagación, es invertir en el profesorado y dejar de pensar en los rankings científicos porque ante todo, "hay que educar a un ciudadano que entienda cómo la ciencia puede ayudarlo a integrarse a la sociedad". 

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