Diciembre 6 de 2007

Decomiso de pruebas de vida de secuestrados deja intercambio humanitario sin espacio político

Los familiares de los retenidos no descartan la manipulación de las pruebas por parte de las autoridades.

POCOS EPISODIOS han estado rodeados de tantas incertidumbres y tan pocas certezas como la incautación de las pruebas de supervivencia de los secuestrados de las Farc, encontradas en poder de tres emisarios del grupo guerrillero -Cindy Juliette Tumay Cuevas, Adriana Brigitte Vega y Humberto Montaño-, detenidos en Bogotá el jueves 29 de noviembre, hecho que aleja aún más las posibilidades de un acuerdo para un intercambio humanitario. 

Las primeras dudas las planteó la senadora Piedad Córdoba, ex facilitadora del intercambio, quien en declaraciones al diario El Universal de México afirmó que el Gobierno las había mantenido escondidas para que ella y el presidente Hugo Chávez no las pudieran llevar a la reunión con el presidente Nicolas Sarkozy en París. La versión fue respaldada por Angela de Pérez, esposa del senador Luis Eladio Pérez, quien con el argumento de que "resulta imposible que una persona sólo hable durante 30 o 40 segundos", sostuvo que las evidencias habían sido editadas por las autoridades.

A ellas se sumó Yolanda Pulecio, madre de Íngrid Betancourt, quien luego de hacer un reconocimiento público a las gestiones de Córdoba y Chávez, no descartó la manipulación de las pruebas y sostuvo que "me gustaría encontrarle el alma al presidente Uribe". En declaraciones a La W Radio afirmó que la actitud de Uribe ha sido "indolente e inhumana".

La arremetida de las tres mujeres fue respondida de inmediato por el Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, desde la Casa de Nariño: "Las pruebas de supervivencia se divulgaron inmediatamente y sin ningún cálculo político. Esas historias que se construyen a partir de sospechas no son sanas ni son buenas". La Fiscalía, por su parte, también metió baza en el asunto y a través del director encargado del CTI, Carlos Alberto Arzayus, dejó en claro que "la Policía Judicial mantuvo un control permanente de fijación de la evidencia y ella no fue objeto de ningún tipo de manipulación".

Las dudas sobre las circunstancias de la captura de los emisarios de las Farc y el decomiso de las pruebas fueron aclaradas, finalmente, por el abogado de los detenidos, Luis Fernando Serrano, quien afirmó que la detención efectivamente fue el jueves 29 de noviembre a las 6:15 p.m., tal como habían informado Gobierno y Fiscalía.

Lo que pocos saben y CAMBIO estableció, es que el presidente Uribe fue quien les reveló a los altos mandos militares la existencia de las pruebas de supervivencia halladas en el morral incautado a los detenidos. Hacia las 8:00 p.m. de ese día, el Presidente llamó por teléfono al general Freddy Padilla de León, comandante de las Fuerzas Militares, y le pidió cerciorarse en la Fiscalía de la autenticidad de las pruebas. "General, si ustedes las confirman, las doy a conocer inmediatamente a Colombia y al mundo", le dijo Uribe al alto oficial.

Padilla se comunicó entonces con el comandante del Ejército, general Mario Montoya, y le pidió desplazarse hacia el Gaula del Ejército, a donde la fiscal del caso había trasladado a los detenidos y los documentos que les encontraron a dos de ellos. Luego de verificar que se trataba de testimonios de algunos secuestrados en manos de las Farc, los militares llamaron a la Casa de Nariño, que al filo de la medianoche reveló la existencia de las pruebas de supervivencia interceptadas a los correos de la guerrilla.

¿Y el intercambio?

Una vez aclaradas las circunstancias de la captura de los emisarios de las Farc, surgieron nuevas reservas, esta vez por cuenta de la identidad de los detenidos. El DAS afirmó que el lunes de esta semana se presentó en sus instalaciones de Villavicencio una mujer que se identificó como Cindy Juliett Tumay Cuevas y que sostuvo que la capturada en Bogotá la había suplantado. Algo similar ocurrió con quien dice llamarse Humberto Montaño, cuya verdadera identidad aún está por establecerse.

En cuanto a Adriana Brigitte Vega, es la única que ha sido reconocida,  inclusive por el propio Chávez, quien sostuvo que fue vista en el Palacio de Miraflores cuando estaban a la espera de las pruebas de supervivencia.

Si bien es cierto que las dudas sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar de la captura de los mensajeros de las Farc han empezado a despejarse, no ocurre lo mismo con la suerte del intercambio humanitario, que quedó en el limbo luego de que el presidente Uribe puso fin en forma intempestiva a la intermediación de Chávez y de Córdoba. A ello se suma la incertidumbre de los familiares de los secuestrados al conocer las condiciones infrahumanas en las que los tienen las Farc, como sucede con Ingrid Betancourt, cuyo desgaste físico contrasta con la fortaleza psicológica y espiritual que muestra en la carta enviada a su madre y cuya lucidez conmovió al país.

Para el analista político Alejo Vargas, el tema del intercambio humanitario es mucho más complejo de lo que se cree. "No veo una fórmula que permita superar la crisis, al menos en el futuro inmediato, pues el inamovible de las Farc de reunirse con el Gobierno sólo en Pradera y Florida es una posición tan terca como los inamovibles de Uribe ¿asegura¿. Ni siquiera creo que funcione el 'gancho' que ofrece el Gobierno de promover una reunión entre Uribe, Marulanda y Sarkozy, pues para las Farc la confianza es fundamental y es evidente que no creen en Uribe y que Sarkozy tampoco les ofrece las garantías que les dan Chávez, Piedad o Leyva. Pero, además, el Gobierno piensa que puede superar la crisis sin tener que pagar el costo político de darle protagonismo a la Farc y ello es muy difícil de lograr".

El ex ministro Camilo González, por su parte, sostiene que la ruta Chávez está cancelada y considera que la propuesta del Gobierno de buscar un encuentro con Sarkozy es una cortina de humo. "Apunta a mostrar un interés que es aparente y carece de eficacia, pues a los inamovibles existentes el Gobierno sumó uno nuevo: evitar el protagonismo de las Farc en caso de un eventual intercambio humanitario", dice González, quien agrega que el Gobierno también tiene que entender que el rescate militar debe ser descartado. "Significa tener que rescatar cadáveres y no secuestrados -afirma-. Y pensar que Íngrid vale lo mismo muerta que cautiva, es un absurdo que no tiene buen recibo en la comunidad internacional".

Así las cosas, el escenario para un intercambio humanitario, que en un momento llegó a considerarse viable, parece improbable. Sin embargo, la entrada en escena del presidente George W.Bush, quien llamó a Uribe el pasado lunes para indagar por los tres norteamericanos secuestrados y analizar la suerte del TLC, podría verse como una ventana que se abre. El problema es que la desconfianza de las Farc hacia los Estados Unidos es tanta como la que les despiertan Uribe y otros funcionarios del Gobierno, como el Comisionado de Paz.

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