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"SI ME PRUEBAN FRAUDE, ME VOY DEL FÚTBOL"
Eduardo Pimentel, presidente del Chicó
CAMBIO: Antiguos socios lo acusan de haber manejado en forma fraudulenta los documentos de la transacción de Wason Rentería.
EDUARDO PIMENTEL. Es un sartal de mentiras, una ignominia inventada por personas a las que yo les regalé unas acciones del club con el propósito de democratizar su propiedad, y que luego se pusieron bravos porque no les repartí dividendos. Pero, ¿cómo les iba a dar dividendos si ellos no pusieron un solo peso y si el patrimonio del club es producto de mi esfuerzo personal? Entre ellos está un señor que fue presidente del Chicó y que se fue después de que le diagnosticaron un problema mental que se llama polivalencia.
Si no hubo nada oculto en la transacción, ¿cómo explica que la Dimayor haya considerado que no cumplió con la obligación legal de pagarle a Wason el 30% de la participación?
Ese fallo fue anulado porque la Dimayor reconoció que se equivocó a la hora de interpretar documentos que respaldan la valoración de mis jugadores. Pero si persisten las dudas y se prueba que yo he cometido un solo fraude en la administración del club, me iré para siempre del fútbol.
¿Por qué una parte sustancial del dinero de la venta de Wason se manejó a través de Panamá?
Porque es propio de este tipo de negociaciones. Tengo las pruebas documentales de que la monetización fue legal y respaldada por el manejo de un banco serio. Lo que se diga de ahí en adelante es falso.
Sus críticos cuestionan el origen de los recursos con los que compró una casa, tres apartamentos, una hacienda en los llanos y dos carros lujosos
Ese patrimonio lo he hecho trabajando. Los que me conocen saben que heredé de mi papá la vocación por los negocios y que toda mi vida he sido caballista. Jamás lo he ocultado.
Incluso personas cercanas a usted, como Arnoldo Iguarán, le recriminan porque dejó de pagarles derechos por la promoción de jugadores.
Arnoldo no ha sido justo. En 2001 supe que en Bucaramanga había surgido un joven valor que se llamaba Luis Yánez. Mandé a Iguarán para que lo mirara y su concepto fue favorable. Después él me pidió que le reconociera una parte de los derechos de Yánez porque él lo había descubierto. Yo le respondí que lo descubrió el club y que él lo único que hizo fue ir a verlo en condición de empleado nuestro.
¿Por qué hubo dólares no reportados y caballos en la negociación con Yánez?
Eso no es cierto, pero en todo caso el que hizo la negociación fue Mariano Díaz, un ex presidente del club que ahora figura entre mis detractores. Si hubo algo raro, él tendrá que explicarlo.
ENTRE DÓLARES Y CABALLOS
A finales de 2002, Arnoldo Iguarán, ídolo del Millonarios de los años 80, llegó a la sede del Chicó Fútbol Club para presentar a una nueva promesa del fútbol nacional. Era Luis Yánez que llevaba un morral al hombro y que pensaba entrenar si le daban ese mismo día la oportunidad.
Eduardo Pimentel, entonces técnico del equipo, le dio la oportunidad y le prometió a Iguarán que le pagaría una parte de los derechos de formación que la Fifa le reconoce al club en el que inicia su carrera un futbolista. Eso nunca ocurrió. Cada vez que alguien le pregunta sobre lo ocurrido, Pimentel muestra un contrato según el cual Iguarán le habría vendido a todos los derechos, pero éste que la firma no es la suya. Yánez resultó tan bueno como aseguraba su tutor.
Dos antiguos accionistas del club cuentan que la posterior venta del jugador al Santa Fe se produjo en circunstancias que "honran la vergonzosa tradición del club". El negocio se cerró entre diciembre de 2004 y enero de 2005 por 1.500 millones de pesos en la oficina de un viejo edificio próximo a la Plaza España, en Bogotá, habilitada por Francisco Farfán, socio de negocios de Eduardo Méndez, entonces presidente del club bogotano, hoy preso en Estados Unidos.
"Una parte del pago fue hecha con dólares en efectivo que alguien llevó en bolsas negras ¿dice uno de los testigos¿. La restante, de acuerdo con lo convenido por las partes durante una reunión en La Margarita del 8, se pagó con un caballo de paso y un BMW-X5". En los libros moficiales del clun Yánez aparece subvalorado.