Manejos irregulares del presidente del Chicó Fútbol Club exponen a sanción a Wason Rentería

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Mario Comesaña, empresario uruguayo acreditado ante la FIFA, le aseguró a CAMBIO desde Montevideo que este organismo le pidió a Wason en dos ocasiones que enviara copia del contrato de transferencia al Internacional de Puerto Alegre, pero que no lo ha hecho. "No sé si por temor o por desinformación, Rentería no ha atendido el requerimiento y por eso la Cámara de Disputas de la FIFA lo citó para mayo próximo y podría ordenar su suspensión", afirmó Comesaña. Si eso ocurre, el jugador podría verse impedido para actuar en partidos de la eliminatoria.

El empresario uruguayo, hijo del entrenador Julio Avelino Comesaña, es parte interesada en el pleito. De hecho, a finales de 2004, llevó a Rentería a Buenos Aires para presentarlo ante los directivos del River Plate que, poco después, hicieron la oferta. Según Comesaña hijo, la forma abrupta en que se deshizo un negocio que ya iba más allá de las cartas de intención, le produjo perjuicios materiales y morales que deben ser compensados. "Creo que alguien, que podría ser el mismo Pimentel, tiene convencido a Wason de que no entregue la copia del contrato porque sólo así se conocería el monto real de la operación y podría conocerse el valor de las comisiones que fueron birladas", aseguró Comesaña.

Libardo Asprilla, que además es vocero del jugador en Colombia, sostiene que Wason no ha recibido notificación alguna de la FIFA y explicó que si hay alguien afectado por la forma sospechosa como Pimentel manejó la transferencia al club brasilero, es el jugador.

Tanto Asprilla como el abogado Andrés Charria, representante de Wason en un pleito ante la Dimayor, aseguran que esta entidad probó que Pimentel no le cumplió al jugador con el pago del 30% al que tenía derecho por la transferencia y que hace tres meses falló en el sentido de que el Chicó estaba obligado a girarle al jugador 160 millones de pesos adicionales a los 220 millones que le fueron reconocidos después de concretarse la operación.

"Wason ha sido víctima de un robo descarado por parte de Pimentel", afirma Charria, y Asprilla dice que Rentería y su familia vivieron un calvario para lograr que Pimentel les pagara al menos una parte de la comisión. Según Asprilla, Pimentel dijo que el precio neto de la operación, descontados los impuestos, fue de 800.000 dólares, lo que suponía que Wason tenía derecho a recibir 240.000 dólares. Sin embargo, el directivo sólo le pagó 160 millones de pesos. "Cuando la oferta se produjo, yo traje de Chocó a Brumilda Cuesta, madre de Wason, para que recibiera el dinero¿cuenta Asprilla¿. Pero Pimentel nos entregó sólo una parte en efectivo y nos dio dos cheques de 40 millones cada uno que salieron chimbos y por eso tuvimos que llevar el caso ante la Dimayor".

Cola de reclamos

El problema tiende a crecer. Tanto Pimentel como los demandantes apelaron el fallo disciplinario. Los representantes de Wason porque creen que el jugador está siendo estafado, Pimentel porque considera que ya pagó lo justo. De todas maneras, quienes conocen bien las consecuencias de una decisión de esta naturaleza, se muestran extrañados de que el presidente del Chicó siga negociando en la bolsa de jugadores, pues el fallo implica que no puede hacerlo mientras no le pague a Rentería hasta el último peso o dólar que le debe por sus transferencias.

La fila de los que se declaran víctimas de los manejos de Pimentel es larga. Entre ellos figuran Mario Vanemerak, técnico de Millonarios, a quien hizo salir del Chicó sin pagarle la liquidación legal; Arnoldo Iguarán, un histórico del fútbol colombiano, a quien le negó los derechos que tenía como primer promotor del jugador Luis Yanes (ver recuadro) y cerca de 25 personas más, entre dirigentes y deportistas nacionales y extranjeros, y proveedores de servicios del club.

Mientras tanto, Pimentel se niega a explicarles a los pocos socios del club que no son familiares o  amigos suyos, el origen de los recursos con los que se compró una casa en el condominio Bosque de Pinos, en el norte de Bogotá; tres apartamentos en zonas de estrato seis, una finca en el Meta y dos vehículos Merecedes Benz y un BMW, modelo 2007.

Tras un largo silencio, Eduardo Pimentel reapareció en público el domingo 2 de diciembre. No volvió a la escena para aclarar su situación como directivo del club, sino para irse a gritos y agravios contra un juez de línea que, según él, perjudicó a su equipo en el partido contra el Tolima.

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