Decomiso de pruebas de vida de secuestrados deja intercambio humanitario sin espacio político

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En cuanto a Adriana Brigitte Vega, es la única que ha sido reconocida,  inclusive por el propio Chávez, quien sostuvo que fue vista en el Palacio de Miraflores cuando estaban a la espera de las pruebas de supervivencia.

Si bien es cierto que las dudas sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar de la captura de los mensajeros de las Farc han empezado a despejarse, no ocurre lo mismo con la suerte del intercambio humanitario, que quedó en el limbo luego de que el presidente Uribe puso fin en forma intempestiva a la intermediación de Chávez y de Córdoba. A ello se suma la incertidumbre de los familiares de los secuestrados al conocer las condiciones infrahumanas en las que los tienen las Farc, como sucede con Ingrid Betancourt, cuyo desgaste físico contrasta con la fortaleza psicológica y espiritual que muestra en la carta enviada a su madre y cuya lucidez conmovió al país.

Para el analista político Alejo Vargas, el tema del intercambio humanitario es mucho más complejo de lo que se cree. "No veo una fórmula que permita superar la crisis, al menos en el futuro inmediato, pues el inamovible de las Farc de reunirse con el Gobierno sólo en Pradera y Florida es una posición tan terca como los inamovibles de Uribe ¿asegura¿. Ni siquiera creo que funcione el 'gancho' que ofrece el Gobierno de promover una reunión entre Uribe, Marulanda y Sarkozy, pues para las Farc la confianza es fundamental y es evidente que no creen en Uribe y que Sarkozy tampoco les ofrece las garantías que les dan Chávez, Piedad o Leyva. Pero, además, el Gobierno piensa que puede superar la crisis sin tener que pagar el costo político de darle protagonismo a la Farc y ello es muy difícil de lograr".

El ex ministro Camilo González, por su parte, sostiene que la ruta Chávez está cancelada y considera que la propuesta del Gobierno de buscar un encuentro con Sarkozy es una cortina de humo. "Apunta a mostrar un interés que es aparente y carece de eficacia, pues a los inamovibles existentes el Gobierno sumó uno nuevo: evitar el protagonismo de las Farc en caso de un eventual intercambio humanitario", dice González, quien agrega que el Gobierno también tiene que entender que el rescate militar debe ser descartado. "Significa tener que rescatar cadáveres y no secuestrados -afirma-. Y pensar que Íngrid vale lo mismo muerta que cautiva, es un absurdo que no tiene buen recibo en la comunidad internacional".

Así las cosas, el escenario para un intercambio humanitario, que en un momento llegó a considerarse viable, parece improbable. Sin embargo, la entrada en escena del presidente George W.Bush, quien llamó a Uribe el pasado lunes para indagar por los tres norteamericanos secuestrados y analizar la suerte del TLC, podría verse como una ventana que se abre. El problema es que la desconfianza de las Farc hacia los Estados Unidos es tanta como la que les despiertan Uribe y otros funcionarios del Gobierno, como el Comisionado de Paz.

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