Noviembre 28 de 2007

Reelección de Uribe tendría más dificultades que en 2004

Presidente del Partido de la U le dijo a CAMBIO que el tercer mandato inmediato de Uribe no será considerado antes del 2009.

PESE A QUE la Registraduría Nacional le entregó a Luis Guillermo Giraldo, secretario del Partido de la U, el formulario para recoger 140.000 firmas que permitan inscribir el comité promotor del Acto Legislativo para establecer un segundo período presidencial inmediato de Álvaro Uribe, el camino de esa iniciativa parece más tortuoso de lo que los propios abanderados de la iniciativa han considerado. Ni la vía política, ni la jurídica garantizan el éxito de la iniciativa y todo hace pensar que, a diferencia de la primera vez cuando sorteó ambos escollos, los promotores de la misma deberán emplearse a fondo para cumplir con el deseo de ver a Uribe por 12 años en la Casa de Nariño.

En efecto, si hay un proyecto con poco entusiasmo en estos momentos en el Congreso de la República es el que tiene que ver con el de un tercer período de Álvaro Uribe. Ni siquiera en las propias filas del Partido de la U existe el consenso suficiente para ferrocarrilear el proyecto. El Presidente de la  colectividad, senador Carlos García Orjuela, le dijo a CAMBIO que el tercer mandato inmediato de Uribe "no está en la agenda del Partido de la U en el 2007, tampoco en la del 2008 y sólo en el 2009 miraremos el tema con detenimiento. La bancada no está pensando en ese tema y tengo que decir que se trata de una iniciativa particular de uno de sus miembros y que no compromete a todo el partido".

Algo similar sucede con los otros dos soportes políticos del Gobierno en el Congreso: el Partido Conservador y Cambio Radical. Los primeros han dicho, a través de su presidente, el senador Efraín Cepeda Sarabia, que ya la colectividad se pronunció en el sentido de que en 2010 tendrá candidato propio a la Presidencia y que la baraja de aspirantes es jugosa y variada.

De la misma hacen parte los ministros del Interior y Justicia, Carlos Holguín Sardi, y de Agricultura, Andrés Felipe Arias, lo mismo que el ex ministro Sabas Pretelt de la Vega y el gobernador de Atlántico Carlos Rodado Noriega, entre otros.

Por los lados de Cambio Radical es evidente que a su presidente, Germán Vargas Lleras, la iniciativa no le despierta ningún entusiasmo, porque será el candidato de la colectividad en 2010. "Si quienes están apoyando la iniciativa del tercer período de Uribe están contando con los votos de Cambio Radical en el Congreso, tendrán que bajarse de esa nube porque, aunque no lo digan abiertamente, los congresistas de Cambio no respaldarán la iniciativa", sostiene un senador liberal.

El escollo jurídico

El escenario jurídico que espera a la iniciativa no es menos complicado que el político. La Ley 134 de 1994, que establece los mecanismos de participación ciudadana y que sirve de respaldo jurídico a la idea de Giraldo de buscar la reforma mediante firmas, sostiene en su artículo 34 que la iniciativa debe contar con el respaldo de no menos del 5% del censo electoral y que el Congreso de la República, mediante ley que requiere de la aprobación de la mayoría de los miembros de ambas cámaras, podría someter a referendo el proyecto de reforma constitucional que el mismo Congreso incorpore a la ley.

Si el proyecto es aprobado por la mitad más uno de los miembros de la Cámara de Representantes y del Senado entonces deberá sortear la revisión de la Corte Constitucional, que en el pasado se pronunció en el sentido de que la reelección presidencial inmediata se establecía por una sola vez y que un nuevo período presidencial significaba un "cambio severo en la estructura del Estado". De ahí que en esta oportunidad es poco probable que los magistrados de la Alta Corte, que respaldaron la primera enmienda encaminada a establecer la reelección inmediata, ahora voten en contra y en bloque la constitucionalidad de una reforma que pretende establecer una segunda reelección.

En aquella oportunidad la Corte Constitucional dijo en su fallo, palabras más, palabras menos, lo mismo que ha dicho el  presidente Álvaro Uribe en el sentido de que "perpetuarse en el poder no es sano para la democracia". Cuando declaró exequible la reelección presidencial inmediata, la Corte dejó en claro que una segunda reelección, o una reelección indefinida, es un cambio estructural de la Carta y no una reforma constitucional.

Para que un referendo tenga validez se requiere que vote no menos de la cuarta parte del censo electoral, sin importar si lo hace a favor o en contra de la iniciativa. Lo que importa es que se pronuncie en uno u otro sentido. Ese umbral, o quórum electoral, es bien difícil de lograr, pues los enemigos de la iniciativa harán campaña por la abstención ya que lo que importa es que el número de votos no alcance el mínimo exigido, como le sucedió al propio Uribe en 2003, cuando perdió el referendo que convocó. En aquella oportunidad Uribe le solicitó al Consejo Electoral que modificara el censo electoral, que es de 27,5 millones de electores.

Ante las dificultades que tendría la reelección presidencial por vía de referendo, hay quienes sostienen que los escollos que tendría la misma son muy difíciles de superar y que por consiguiente los amigos de la iniciativa terminarán por explorar una vez más el camino de reformar el "articulito", como sucedió en 2004.

Pero quienes no son partidarios de la iniciativa, como el ex ministro Jaime Castro, sostienen que "esta fórmula también puede encontrar dificultades jurídicas en la Corte Constitucional". La suerte de la iniciativa, pues, no está definida y apenas acaba de dar un primer paso de un camino largo y culebrero.  

CAUTELA OFICIAL

A diferencia de lo que pasó en 2004, cuando el entonces asesor presidencial Fabio Echeverri Correa propuso la reforma de un "articulito" para establecer la reelección presidencial inmediata, en esta oportunidad los asesores amigos de la iniciativa han sido más cautelosos a la hora de proponer una nueva reforma a la Constitución Nacional. El más cercano de todos, José Obdulio Gaviria, ha dicho en distintos escenarios que el Presidente no está interesado en un tercer mandato. La familia presidencial, encabezada por Lina Moreno de Uribe también ha expresado sus reservas sobre la eventualidad de que el Jefe del Estado prolongue su mandato por 12 años.  El propio Presidente ha optado por guardar silencio sobre el tema, aunque recientemente dejó abierta la posibilidad de lanzarse de nuevo, siempre y cuando los partidos de la coalición de gobierno no encuentren una fórmula que permita la escogencia de un candidato que mantenga la línea del actual mandatario. Si ello no se produce, según Uribe, en el país habría una "hecatombe", hecho que lo obligaría a aspirar a un tercer periodo.

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2007 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.