Esta es una de las razones del retiro de la directora administrativa del Senado. Una grabación la delató.
"EL NEGOCIO ES SUYO si está dispuesto a pactar con nosotros una comisión del 12%", le dijo Héctor González, asesor de la Dirección Administrativa del Senado, al contratista que acababa de llegar a su oficina interesado en conocer las condiciones de una licitación para los servicios de aseo y cafetería por cerca de 2.700 millones de pesos.
"No, pero si uno echa lápiz eso no le da. El pago de personal, la compra de suministros, más el pago del IVA reducen mucho el margen de rentabilidad. Y si aparte de todo me toca pagar una comisión tan alta...", respondió el contratista antes de dar un no rotundo y marcharse con un portazo.
González, considerado mano derecha de Selma Zamur, directora administrativa del Senado, ignoraba que la conversación era grabada. Hasta este martes 27 de noviembre, cuando un fiscal ordenó su captura, no sabía tampoco que aquel hombre que -al cabo de una conversación que duró 17 minutos- parecía desencantado por haberse perdido un jugoso negocio, había salido del edificio del Congreso hacia la oficina del Zar Anticorrupción, al frente de la Casa de Nariño, para denunciar el que llamaría "un atropello contra el fisco".
La conversación, grabada a hurtadillas por el denunciante, se produjo la segunda semana de julio y había permanecido en reserva hasta ahora. Durante estos cuatro meses, detectives del DAS que hacen parte del equipo de trabajo del zar Rodrigo Lara Restrepo verificaron técnicamente su contenido, ataron cabos a partir de datos concretos mencionados en la charla y siguieron los pasos de todas las personas que participaron en el proceso de contratación para darle solidez a la investigación abierta por un fiscal del complejo judicial de Paloquemao, en el centro de Bogotá.
Las primeras decisiones judiciales se desencadenaron después de que la Directora Administrativa del Senado anunció, el pasado 15 de noviembre, que se retiraría del cargo. Los agentes de Policía Judicial encargados de seguir sin tregua el manejo que la funcionaria les ha dado a los procesos de contratación le advirtieron al fiscal del caso que era muy probable que la señora Zamur saliera del país, lo que haría más difícil probar una hipótesis según la cual su asesor de confianza no exigía las comisiones por su propia cuenta y riesgo, sino por orden de ella.
El propio contratista, cuyo nombre es mantenido en reserva por solicitud expresa de las autoridades, les contó al Programa Anticorrupción y a la Fiscalía que él decidió camuflar entre sus ropas una grabadora el día en que tocó a las puertas del despacho de Zelma Samur para enterarse de los pormenores de la licitación y allí lo remitieron directamente a Héctor González que, según funcionarios de la Dirección Administrativa, tenía carta blanca para definir las condiciones de la contratación. En el pasillo, dos de ellos le aconsejaron que negociara con el asesor.
Por esa razón, cuando el contratista entró a la oficina en la que despachaba el asesor González pronunció a manera de saludo la primera frase registrada en la grabación: "Vengo de parte de la doctora Zamur. Me han dicho que usted me puede orientar sobre la licitación para el contrato de asesoría y aseo".
La versión oficial
A juzgar por el contenido de la conversación, el asesor de la Dirección Administrativa tenía calculadas todas las condiciones para el cobro de las comisiones, según las características del proponente. En uno de los apartes de la conversación, González le dice al eventual proponente que si le preocupan las certificaciones de calidad, podrían ser excluidas de la lista de requisitos fijados en el pliego de condiciones.
El destape del pretendido cobro de comisiones podría ocultar la verdadera razón del retiro de Selma Zamur. La funcionaria le dijo a CAMBIO que tomó la decisión de retirarse ante el mal ambiente que percibió en el Senado después de que ella se ausentó algunos días para someterse a un tratamiento médico en el exterior. "Supe que la Presidenta del Congreso tenía lista mi declaratoria de insubsistencia -explicó- y decidí adelantarme con mi renuncia para evitar problemas con una institución a la que he amado".
Sin embargo, varios congresistas consultados dijeron que su inconformidad con ella obedece a razones ligadas a su gestión en el área de la contratación administrativa. Incluso el ex parlamentario Vicente Blel Saad, considerado uno de sus padrinos políticos, renegó de ella. "Ella -dijo el político- fue nuestra amiga mientras la apoyamos para llegar al cargo. Una vez en él, tomó su propio camino y se comprometió en negocios poco claros como sobrecostos en los contratos".
Por ahora el encarte judicial al que está sometido su asesor de confianza podría dejar mal parada a la propia Selma Zamur, quien tendrá que explicar por qué delegó en González, un simple asesor externo -a quien CAMBIO no logró localizar en el Congreso ni en su oficina particular-, el manejo de asuntos tan sensibles como la contratación y deberá demostrar que ella no era totalmente ajena al cobro de las coimas.
"NO SABÍA DE LA GRABACIÓN"
Selma Zamur, directora administrativa del Senado
CAMBIO: ¿Quién es Héctor González?
SELMA ZAMUR: Un asesor a quien siempre vi como un hombre decente y digno de confianza.
¿Por qué le delegó usted el manejo de la contratación?
Eso no es cierto. Él solo cumple un papel de consultor para algunos temas, pero no tiene poder de decisión.
¿Cómo explica que él exija, a nombre suyo, comisiones a un contratista y que demuestre tener capacidad para manejar a su antojo los pliegos de condiciones?
Es que yo no tengo información alguna en el sentido de que él haya pedido comisiones. Tampoco conozco investigación alguna en su contra.
¿Pero eso es lo que muestra la grabación que ya está en poder de la Fiscalía?
Créame que yo no sabía que la Fiscalía estuviera investigando algo así.
¿Es una simple coincidencia que usted se vaya del cargo cuando está a punto de explotar el escándalo?
Me voy porque tengo problemas de salud que recientemente me obligaron a pedir una licencia para ir a un tratamiento en el exterior. Quizá cometí el error de viajar antes de que la licencia estuviera formalmente aprobada. Eso molestó mucho a la Presidenta del Congreso y a varios senadores. Cuando volví, supe que ella tenía lista mi declaratoria de insubsistencia. Decidí entonces irme sin más problemas de una institución a la que he servido con amor.