'Día de la No Violencia contra la Mujer'

Andrea Parra, Sandra Escauriaza, Mónica Roa, Milena Parra. Abajo: Viviana Waisman, Paloma Soria y Katherine Romero, junto a la fotografía de Libia Posada en el Museo Nacional. Foto: Felipe Caicedo / Cambio

HUBO UN TIEMPO en que pasaban algunas cosas porque se suponía que debían pasar. Las mujeres eran botín de guerra y la violación era un derecho adquirido por los vencedores. Las golpeaban por ser de raza distinta, por hablar otra lengua o tener otras creencias religiosas. Les mutilaban los genitales para negarles el placer, las cremaban vivas al lado de sus esposos muertos, las discriminaban por viudas, las asesinaban en nombre del honor, las forzaban a la prostitución y trata, además de esclavizarlas tanto física como sicológicamente.

Son horrores que no han desaparecido, sobre todo en algunas culturas, pero en la mayoría de los países ya no son vistos como algo normal gracias al activismo de feministas y de defensores de los derechos humanos, que han logrado importantes avances para que las sociedades reconozcan los derechos de las mujeres. Por eso la violencia sexual contra las mujeres y la discriminación por género, entre otras cosas, ya no son tolerables en muchos países y están contempladas en las leyes como delitos punibles.

El 25 de noviembre es el "Día de la No Violencia contra la Mujer" y como preámbulo hace unos días se reunieron por primera vez en Colombia 15 abogadas de la organización Women's Link Worldwide, WLW, liderada en Colombia por Mónica Roa, quien se hizo famosa porque por medio de una demanda contra la penalización del aborto logró que la Corte Constitucional lo despenalizara en tres casos especiales: violación, malformación del feto y riesgo de muerte de la madre.

Las 15 mujeres de nacionalidades diferentes se han dedicado a poner el tema de los derechos femeninos sobre el tapete y a convertirlo en prioridad de la agenda pública por medio de litigios estratégicos y de alto impacto. También trabajan para que la violación sea considerada tortura y abogan para que las legislaciones incluyan el asilo por género. Viviana Waisman, directora de la organización en España, dice que "existe un hueco muy grande en el Derecho Internacional en materia de derechos de las mujeres", y en general la WLW sostiene que el principal problema radica en la rigidez de los jueces. "Es un gremio muy estático y su interpretación de los derechos no evoluciona en forma tan dinámica como las políticas públicas", dice Andrea Parra.

Casos se cuentan por decenas. En los viajes que Roa ha hecho por España, Sudáfrica, Tailandia, Australia y Polonia, encontró casos dramáticos, como el de un padre tailandés que asesinó a su esposa por llegar tarde a casa y a quien por el hecho de ser padre de dos hijos y profesor respetable sólo le dieron dos años de cárcel porque si lo condenaban por lo que decía la ley no podía criar a sus hijos. También descubrió que muchos jueces polacos sostienen la tesis de que a las mujeres decentes no las violan, y que un juez australiano que llevaba un caso de acoso sexual cree que las mujeres estaban dispuestas a todo con tal de acceder a un empleo. "De  los temas de derechos de las mujeres, el más complejo es el control de la sexualidad -asegura Roa- Si se tiene ese control se tiene el de la mujer y de ahí en adelante no importa nada".

Cada avance en materia de derechos de las mujeres, lo celebran las abogadas de WLW. Así lo hicieron el día en que estaban reunidas al conocer la noticia de que en Uruguay había despenalizado el aborto. Pero saben que ese es apenas el comienzo. "Lo van a demandar ante el Tribunal Constitucional y es ahí donde empieza nuestro trabajo -dice Roa-. Allí nadie tiene la especialidad, sólo nosotras". Por eso se alistan para dar una nueva batalla.

Vea la entrevista completa a las protagonistas de Women's Link World Wide

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