(Página 2 de 2)
En ese corregimiento se registraron, entre otras, dos graves masacres: la de Pueblo Galleta, en 1996, en la que fueron torturados y asesinados siete campesinos y la de la vereda Caraballo, donde fueron asesinados más de 20.
La otra cara
Hoy, 11 años después y en momentos en que cursa una demanda contra el Estado colombiano en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aún no hay condenas por las muertes de los miembros de la Unión Patriótica y algunos del Partido Comunista en Urabá. "No sería justo que el exterminio de la Unión Patriótica termine en una condena máxima de ocho años de prisión para los ex jefes paramilitares que reconozcan esos crímenes", indicó el ex alcalde de Mutatá, Belarmino Salinas.
HH conocido también como Carepollo o Mono, dijo ante el fiscal de Justicia y Paz que si bien hubo equivocaciones y pudieron matar inocentes, los crímenes obedecieron a un plan especial para dejar a Urabá sin guerrilla y reconoció que bajo esa idea ordenó la muerte de varios simpatizantes de la UP.Por eso las autodefensas entrenaron a sus hombres en la finca El Tomate, de propiedad de Carlos Castaño, en San Pedro de Urabá, donde empezaron a llegar decenas de combatientes que tenían la misión de limpiar a Urabá. El modus operandi, sostuvo el paramilitar, era con base en los señalamientos que hicieran algunos informantes. Por eso, comentó, muchas personas fueron sacadas de sus casas y posteriormente ejecutadas en las carreteras o en zonas rurales. Para tal fin contaban con unas camionetas en las que recogían la gente para llevarlas a un sitio conocido como el matadero. Lo hacían en una camioneta Luv blanca, un Renault café y un campero Suzuki blanco, carpado. "La mayoría de los cuerpos fueron arrojados en la finca Condesa, Apartadó, o en la Curva del Diablo". Aún no aparecen muchos de esos cadáveres y según HH el número de desaparecidos puede llegar a 400 porque aparte de los de la UP también hubo sindicalistas y personas del común asesinadas por equivocación.
El testimonio de HH abrirá un nuevo capítulo en el que seguramente Colombia verá con horror los niveles de crueldad a los que llegaron los líderes de las Auc en su afán de adueñarse de los antiguos dominios de la guerrilla. Ahora sólo falta que este importante jefe paramilitar señale con nombres propios a quienes dieron la orden de exterminar sin piedad a la UP.
AIDA ABELLA Y HH COINCIDEN
En octubre pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió el testimonio de Aída Abella, ex presidenta de la Unión Patriótica entre 1990 y 1996, quien fue forzada por los paramilitares a abandonar el país.
La dirigente sindical narró la forma como muchos miembros de la UP fueron perseguidos, hostigados y asesinados por autodefensas que según ella actuaron a sus anchas con la complicidad de militares, ganaderos y empresarios del banano.
Las acusaciones de Abella coinciden con la confesión de Ever Veloza, HH, quien reconoció que los escuadrones de la muerte bajo su mando se movían de una zona a otra con la complicidad de oficiales de la Brigada 17 del Ejército con sede en el municipio de Carepa, cerca de Apartadó.
Velosa agregó que los paramilitares se desplazaban armados sin que el Ejército los molestara y que miembros de la tropa les suministraban uniformes y pertrechos. Señaló en forma directa al general Rito Alejo del Río, entonces comandante militar de esa zona.
HH reveló que fueron los militares quienes les pidieron sepultar a sus víctimas para ocultar las quejas de sus superiores por el aumento de los homicidios en esa región.