Hay esperanza

ÓSCAR COLLAZOS
Periodista y escritor.

CARTAGENA ES UN COMPLEJO panorama de desigualdades: grandes inversiones inmobiliarias, expansión de la ciudad rica hacia la zona norte, saturación de edificaciones suntuosas en Bocagrande y Castillo; alza en los precios del metro cuadrado; macroproyectos ya terminados, como la Vía Perimetral, con un costo de 67.000 millones, en preocupante estado de deterioro; segunda fase atrasada de Transcaribe (la primera no ha sido terminada) y, por contraste, una ciudad que ve multiplicados sus problemas históricos en salud pública, vivienda, prevención de desastres; baja calidad de la educación y deserción escolar; prostitución infantil y juvenil, al ritmo del aumento de turistas extranjeros; consolidación de la ciudad como puerto importante del narcotráfico; impacto de los desmovilizados en la inseguridad ciudadana; crecimiento de la informalidad económica (el mototaxismo es su expresión más perturbadora); malla vial destrozada...en fin... todo esto y más añadido a la práctica de hipotecar la administración pública a las microempresas electorales y casas políticas que estimulan la corrupción y el clientelismo... 

Y, de repente, un fenómeno inesperado: el voto de opinión del 28 de octubre que dio el triunfo a Judith Pinedo. Mejor dicho: un hecho esperanzador que podría dar comienzo a un proceso de cambio en la ciudad.

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