"El Caguán fue una comilona que sólo dejó platos rotos"

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¿El Mandato por la Paz y la Seguridad Democrática no implican posiciones contrarias?

Cuando me preguntan por la coherencia entre mi actitud como líder del Mandato y mi participación en el gobierno de Uribe simplemente digo: "He sido fiel al pueblo que pedía un cese de la violencia". Pasé de una convocatoria simbólica de opinión a participar de una fuerza real, capaz de entrar en la contienda. Me volví parte del Estado y dentro de ese Estado he impulsado el uso legítimo de la fuerza contra los violentos y la cooperación ciudadana con la Fuerza Pública. Dos temas que algunos de mis antiguos compañeros del Mandato, de sectores de izquierda, han satanizado.

 ¿En todo esto cuál es su gran aprendizaje?

Sigo fiel a lo que fue el lema del Mandato, "Todo el poder a los ciudadanos desarmados", porque sólo en ellos reside la autoridad legítima. Y todo el rechazo a quienes con las armas en la mano, y ante la falta de argumentos, pretenden imponernos sus puntos de vista con amenazas e intimidación.

¿Qué opina de nuevos intentos para convocar a los ciudadanos a votar por la paz?

Cuando veo a antiguos compañeros del Mandato, como Camilo González, intentando revivir lo que hicimos en 1997, debo decir que no estoy de acuerdo con el intento de repetir, con una mala copia, lo que fue un gran movimiento de opinión. Si nuestra incapacidad para convertir el Mandato por la Paz en un gran movimiento nacional de resistencia civil que lograra parar a los violentos fue, en cierta forma una tragedia, tratar de repetir hoy esa convocatoria para invocar los temas del acuerdo humanitario y de la paz con un sabor antigobiernista no pasa de ser una comedia.

Columnista de ElTiempo.com

 

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