Diez años después

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Wílmar no estaba entre ellos. Preguntaron si había más muertos. "Sí, unos h.p. guerrilleros en las afueras", contestó un paramilitar. Les dijeron que les quedaba prohibido enterrarlos, pero la hermana de Wílmar cuenta que tras mucho suplicar, Junior los dejó ir a buscarlo: "Nos dijo que si alguien lloraba, nos mataban a todos". Debieron esperar más de dos días para sacar el cadáver de El Aro. Lo amarraron a una mula y emprendieron camino hacia Puerto Valdivia, donde fue sepultado en silencio.

A los cuatro años, Edilma desenterró el cadáver por primera vez. Si no lo hacía, los restos habrían ido a parar a una fosa común. Pidió permiso en la iglesia para sepultar los restos en El Aro, a donde había regresado. "Después de que me mataron al muchacho y me obligaron a vivir desplazada en Puerto Valdivia, no he tenido paz -asegura-. Todos los años me imagino qué sería de mi niño si lo hubieran dejado vivir y por eso si no estoy cerca de lo que quedó de él no estoy tranquila".

En 2000, paramilitares del bloque Mineros al mando de Ramiro Vanoy, Cuco, asesinaron a otro de sus hijos, Guido Manuel. Lo acusaron de colaborar con la guerrilla. "¿Por qué -se pregunta Edil-ma-. Por qué?". Cuenta que está en un osario en Yarumal, donde vivirá ella a partir de ahora y a donde quiere trasladar los restos de Wílmar.

Es jueves 18 de octubre, faltan siete días para que se cumplan 10 años del asesinato. Edilma espera la llegada del hombre que va a exhumar los restos. No aparece. Entonces corta una flor roja de las pocas que crecen en el cementerio, la deja en la tumba, se echa la bendición y dice: "Mañana seguro que sí viene el sepulturero".

Ni un cura

En el pueblo una joven embarazada, Ligia Lucía Pérez Areiza, se mece en una silla frente a la puerta de una casa que está en obra negra. Tiene 24 años, la misma edad que hoy tendría Wílmar. El 26 de octubre de 1997, los paramilitares se llevaron a su mamá, Elvia Rosa, que entonces tenía 29 años. La obligaron a que les cocinara, como a otras mujeres de El Aro, y luego la ataron y se la llevaron arrastrada. "Nunca más la volví a ver -dice-. Sólo supe que la amarraron en un palo y  todo el día la tuvieron de cuenta de ellos (la violaron), la torturaron hasta matarla. Una vecina vio cómo la dejaron en ese palo, cerca de una cañada, cerca de la escuela...No se pudo hacer nada ¿quién se atrevía a desamarrarla?"

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25 al 31 de Octubre