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EL MARTES 12 de septiembre de 2006, agentes de la Dirección de Investigaciones Especiales de la Procuraduría llegaron a las oficinas administrativas del Senado en busca de la declaración privada de bienes de Beatriz Alicia Noguera Pardey, esposa de Óscar González Arana, contralor de Bogotá, y asesora de planta del entonces senador Jairo Merlano, hoy detenido por presuntos nexos con paramilitares. Pero la gestión de los investigadores de la Procuraduría fue infructuosa: los encargados de la recepción y radicación de ese tipo de documentos les dijeron que no habían recibido copia de la actualización que cada año deben hacer los servidores públicos sobre el estado de su patrimonio.
Sin embargo, seis días después, la señora Noguera de González se presentó a la Procuraduría para rendir testimonio dentro de una indagación contra ella y su esposo por un posible incremento patrimonial injustificado. Llevaba consigo una copia de la declaración, con un sello de la Secretaría General del Senado, según el cual había sido radicada en junio. Dato curioso, pues había sido esa la primera dependencia que habían visitado los agentes de la Procuraduría en busca del documento.
A pesar de las sospechas, los investigadores presumieron la buena fe y se concentraron en lo esencial: el origen de los recursos con que los esposos González Noguera habían comprado en 2005 bienes inmuebles en Miami por 1.798.000 dólares, algo así como 4.272 millones de pesos al cambio de la época. Cuando le llegó el turno al contralor González para dar su versión libre, este entregó a la Procuraduría una copia de su declaración actualizada de bienes, según él, para satisfacer las exigencias del Estatuto Anticorrupción. El documento parecía una copia del que había presentado su esposa. "Las cifras, la manera de describir los datos y las observaciones eran muy similares y parecían escritos por la misma persona", le dijo a CAMBIO una fuente que conoce de cerca el proceso.
Aparte de esto, algo más grave llamó la atención de los investigadores de la Procuraduría: los documentos no coincidían con las declaraciones de renta e impuestos de los esposos González Noguera, correspondientes a 2005. Mientras que las declaraciones privadas de bienes, presentadas antes que las de renta e impuestos, incluían la compra de los apartamentos en Miami, en las de renta no figuraban.
El hecho de que la señora Noguera se hubiera presentado a última hora con un documento que no figuraba en los archivos oficiales del Congreso, llevó a los investigadores a pensar en una posible manipulación derivada del escándalo que comprometía a su esposo, el Contralor de Bogotá, con una compra de bienes en Miami que resultaba difícil de explicar.