(Página 3 de 4)
En lo que se refiere al Contralor, el patrimonio bruto que reporta en la declaración privada es de 1.171 millones de pesos, mientras que en la de renta sólo figuran 486 millones. En cuanto a las acreencias, en la de renta aparecen un poco más de 172 millones, mientras que en la privada superan los 2.584 millones de pesos. En ese mismo año, reporta ingresos por algo más de 187 millones de pesos, pero es en ese año cuando adquiere uno de los apartamentos en Miami por 615.000 dólares, algo así como 1.400 millones de pesos, al cambio de la época.
A la carrera
El Contralor ha insistido en que ya aportó todos los documentos que explican cómo manejó sus inversiones en el exterior, pero la Procuraduría cree que ese ejercicio fue hecho en forma extemporánea, y bajo la presión de la investigación, y que fue producto de procedimientos no objetivos ni leales con la verdad. Por eso, en principio, las aclaraciones y correcciones que González y su esposa hicieron a sus declaraciones de renta no serán aceptadas por la Procuraduría como pruebas favorables.
Según un conocedor del caso, "la Procuraduría las habría valorado mucho más si desde el comienzo ellos hubieran reportado a las autoridades tributarias sus negocios en el exterior, pues esa habría sido una real muestra de espontaneidad, buena fe y honestidad con la administración y con la sociedad". Pero a juicio de los investigadores, los ajustes a las declaraciones privadas de bienes de González y su esposa fueron hechos "a la carrera y de manera burda".
Contra los pronósticos públicos hechos por el propio González, su situación está lejos de aclararse. El procurador Maya Villazón se dispone a notificarle que el proceso en su contra no sólo no será archivado, sino que le formuló pliego de cargos por incremento patrimonial injustificado y falsedad en documento. Esto podría tener consecuencias penales dentro de la investigación que sobre el mismo caso adelanta la Fiscalía.
Por razones estratégicas, la Procuraduría cerró la investigación con las pruebas que tenía a la mano, pero le abrirá otra para indagar sobre el origen del dinero que González y su esposa no han podido justificar hasta ahora (ver recuadro).