EL JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE será una fecha clave para Santa Marta. Hoteleros, carboneros y pescadores tratarán de conciliar para que el 16 de octubre, cuando el megatren del carbón haya cumplido su primer día de servicio, más de 100 de familias no queden en el asfalto por el cierre del Hotel Decamerón.
La orden de cese fue ratificada por las directivas del Hotel. Los obreros miran el almanaque y hacen el conteo regresivo. "Ojalá lo pudiéramos devolver y no terminar así estos 20 años de trabajo", dice Jesús, que trabaja allí desde cuando se llamaba Puerto Galeón.
Ese diablo al que llaman megatren de 1.850 metros de largo y 120 vagones, pasará cinco veces al día por la zona turística esparciendo su polvillo contaminador. Si a esto se agrega la "zona de neblina" que producen las miles de tractomulas que entran y salen del puerto, será un desastre descomunal de contaminación en el corredor turístico que, hoy por hoy, incluye 33 hoteles.
Sin embargo, y pese a las evidencias, los voceros de Prodeco, Drummond y Carbones del Caribe insisten en negar la realidad y afirman que jamás contaminaron la bahía y que nunca atropellaron a los pescadores artesanales. Pero uno de ellos, de nombre Aníbal, los desmiente: "Nos robaron el mar, nos desplazaron y no nos dejan arrimar a lo que era nuestro y daba el mejor pescado del mundo, que hoy sale lleno de carbón en la barriga y no sirve para nada".
Los trabajadores, impotentes ante la frase-amenaza del ministro de Obras, Andrés Uriel Gallego, que ha dicho que "con Decamerón o sin Decamerón irá adelante el tren del carbón", no pierden la esperanza. Creen que si todos aceptan la realidad, podría llegarse a un acuerdo que no imponga, como hasta ahora, los intereses de empresas nacionales y multinacionales que, por unos dólares más, son las responsables del desastre.
El Gobierno tiene la palabra. De él depende que estas familias no queden en la calle. En este caso, como el que está planteado con la construcción de un puerto carbonero en Barú, la Asociación Hotelera de Colombia, Cotelco, sostiene que "el Gobierno debe tener una posición fuerte y unificada respecto a lo que ocurre tanto en Santa Marta como en Barú, puesto que el Ministerio del Ambiente no puede caminar por una vía y otros ministerios en dirección opuesta".
Es el mismo debate que está planteado en Cartagena, donde fue presentado un proyecto de acuerdo que modifica el Plan de Ordenamiento Territorial para cambiar el uso del suelo en Barú, que abriría la puerta para que, además de la explotación turística, sea posible la explotación industrial. En plata blanca, que pueda construirse el puerto carbonífero que planea Carbones del Carare.
El proyecto tiene dividida no sólo a la opinión, sino al mismo Concejo Municipal, pues algunos miembros han dicho que la construcción del puerto es inconveniente. Por lo pronto, la cadena Decamerón, lo mismo que en Santa Marta, anunció que suspenderá el proyecto para construir un hotel de 300 habitaciones si se aprueba el funcionamiento del muelle. El Gobierno deberá definir prioridades porque turismo y carbón no parecen una pareja compatible.