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POR CAMILO GONZÁLEZ,
presidente de INDEPAZ.
ALGO TIENE que salir de Caracas, dicen todos los opinadores ahora que se esperan noticias de la cita del presidente Chávez y los delegados de las Farc o de las conversaciones entre el alto comisionado de Paz,Luis Carlos Restrepo, y Pablo Beltrán, vocero negociador del Eln. En donde existen cálculos distintos es en el contenido de ese "algo" como lo revelan expectativas convertidas en interrogantes: ¿les llegó la hora a los acuerdos humanitarios?, ¿Chávez le dará el empujoncito al llamado Acuerdo Base?, ¿se abrirá no sólo la agenda humanitaria sino otra de diálogos de paz?
Del entusiasmo que rodeó el encuentro de Hatogrande entre los presidentes de Colombia y Venezuela, en cuestión de semanas se ha pasado a la cruda realidad de las vueltas y revueltas. La invitación a Marulanda para una conversación en directo se estrelló primero con el anuncio de que el jefe de las Farc no va a Caracas y luego con la negativa desde el Palacio de Nariño a un viaje del presidente Chávez a la selva profunda colombiana para hacer su gestión. Así que los delegados de las Farc escucharán a Chávez y tendrán que decidir si se sientan en Caracas a iniciar conversaciones con el comisionado Restrepo o retornarán a la tesis de solo hablar del canje cuando se acepte retirar a la Fuerza Pública de Pradera y Florida.
Las declaraciones de Raúl Reyes saludando la injerencia de Hugo Chávez han dado para pensar que el primer logro sería una ruta que comience con acuerdos sobre el llamado intercambio humanitario en diálogos directos en Venezuela y una primera cuota de liberación tramitada en una zona de seguridad y paz en Colombia. Sin embargo, del dicho al hecho son grandes los obstáculos que hay que remover, comenzando por aclarar los "inamovibles" enunciados de parte y parte: nada de despejes, ni libertad a condenados por delitos atroces, ni retorno a las armas de los guerrilleros que pueden ser liberados, dice Uribe. Nada de restricciones a los liberados e inclusión de Trinidad y Sonia en la lista del canje, dicen las Farc.
Los tiempos políticos en Venezuela no le permiten al presidente Chávez prolongar las rondas de Caracas al estilo de las ocho realizadas en La Habana entre el Eln y el Gobierno. Los analistas le están apostando a una primera fase, antes de seis meses, en la cual se logre la libertad de Emmanuel y su madre Clara Rojas, enfermos y adultos mayores, y de un grupo de cuadros de las Farc actualmente en cárceles del Estado. Pero incluso este escenario se complica porque al tema humanitario le siguen metiendo asuntos políticos y militares de alto calibre, como la pretensión de las Farc de lograr un reconocimiento de beligerancia. O la propuesta de Chávez de irse con Sarkozy para el Caguán a ver si pasa algo, lo que puede ser un salto al vacío si no se definen compromisos previos.
Acuerdos y cálculos militares
Parece más probable la firma del Acuerdo Base entre el Eln y el Gobierno que, como afirmó el Defensor del Pueblo en La Habana, su contenido es un acuerdo humanitario que permitiría la libertad de un centenar de secuestrados, acciones de desminado y el trámite de una agenda humanitaria sobre desplazados y desaparecidos en el Consejo Nacional de Paz. Del texto trabajado en La Habana sólo falta que se convenga una fórmula de verificación del cese de las hostilidades y que no se contemple en esta etapa la concentración de los efectivos guerrilleros, ni la identificación de los integrantes de las redes rurales y urbanas, tal como ha exigido el presidente Uribe.