Septiembre 19 de 2007

La coca no da tregua

Las Farc amenazan a campesinos para impedir la erradicación en la frontera con Ecuador.

EL GENERAL ÁLVARO CARO, director de la Policía Antinarcóticos, recibió el pasado 3 de septiembre el informe con los resultados de los exámenes que el Instituto Nacional de Salud, INS, les hizo a 18 campesinos de Orito, Putumayo, que un mes antes habían denunciado que la fumigación con glifosato de cultivos de coca en predios vecinos a una escuela de una vereda de ese municipio los había afectado.  Los análisis del INS indicaron que los denunciantes no presentaban signos de intoxicación por glifosato u otro plaguicida y, además, pruebas de campo realizadas por científicos en la zona establecieron que no había señales de fumigación ni en la tierra ni en el agua.

Para el general Caro era evidencia sólida de que detrás de las denuncias estaban las Farc, que desde junio han intentado impedir las labores de fumigación y erradicación manual de los cultivos ilícitos en Nariño y Putumayo, porque en la frontera con Ecuador, en una franja de 10 kilómetros, tienen más de 7.000 hectáreas sembradas de coca.

A mediados de agosto, 1.700 colombianos de municipios nariñenses pasaron la frontera y llegaron a la población de San Lorenzo, supuestamente presionados por las Farc que los amenazaban por haber permitido el ingreso de erradicadores manuales. El éxodo causó una crisis humanitaria en la población ecuatoriana y revivió la tensión entre los dos países, pero una semana después la Cancillería logró convencer a los campesinos de regresar con protección militar. Como lo aseguró entonces el canciller Fernando Araújo, "organizaciones cercanas a las Farc manipularon el desplazamiento de los campesinos para evitar la erradicación manual de cultivos".

Mientras los campesinos emprendían el camino de regreso a sus pueblos, en veredas de Llorente, un corregimiento de Tumaco, Nariño, se presentaron enfrentamientos entre cultivadores de coca y miembros de la Fuerza Especial Antidisturbios de la Policía que dejaron un saldo de 65 personas lesionadas. La razón: la llegada de grupos de erradicación manual a la zona.

Desde 2006 Nariño y Putumayo se han convertido en un enclave de guerrilla y narcotraficantes, pues las labores de erradicación que desde 2004 emprendieron las autoridades en Caquetá y Meta los obligaron a trasladar cultivos y laboratorios.

Según el informe de junio de la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU, estos dos departamentos tienen el 36% de la coca sembrada en el país y su crecimiento entre junio de 2006 y junio de 2007 supera las 5.000 hectáreas. "Los narcotraficantes han encontrado en estos departamentos la guarida perfecta -sostiene Carlos Albornoz, director de Estupefacientes-. Las difíciles condiciones del terreno no sólo les permiten resguardar los cultivos de la fumigación aérea, sino tener acceso al mercado internacional por la frontera con Ecuador y por los puertos sobre el Pacífico desde donde envían la coca hacia Esmeraldas en Ecuador y puertos en Perú y Panamá". Esto explica por qué, según el estudio de la ONU, Tumaco tiene la mayor área de coca en el país: 7.128 hectáreas, que representan el  9% del total nacional.

En Putumayo la coca volvió a florecer en enero, cuando los reclamos del Gobierno ecuatoriano por las fumigaciones con glifosato sobre su territorio generaron una crisis diplomática que obligó al Gobierno a suspenderlas. "Durante dos meses los cocaleros volvieron a sembrar todo el departamento -asegura Albornoz-. Hoy, municipios como La Hormiga y Orito, donde se había avanzado mucho, están otra vez infestados de coca". De 12.500 hectáreas reportadas en 2006, Putumayo tiene hoy 16.000.

En la actualidad, Nariño, Putumayo y Meta tienen el 50% de los cultivos, mientras otros departamentos registran reducciones considerables: Córdoba encabeza la lista con 62% menos área cultivada, seguido por La Guajira con 50% menos y Norte de Santander con 42%. "Los departamentos con más baja producción son precisamente aquellos en donde, a raíz de las desmovilizaciones paramilitares, el Gobierno ha podido ingresar -explica Albornoz-.  Esto ha generado el traslado de los cultivos  a lugares más seguros para los narcotraficantes, que son los que tienen influencia guerrillera, donde  están  protegidos".  

Entre 2005 y 2006 fueron erradicadas 8.000 hectáreas de coca, el 9% de las 86.000 que había en 2005. No obstante, por cuenta de las Farc, Colombia registra de nuevo, según el observatorio de la ONU, a las mismas 86.000 de 2005. Y 67.000 familias viven del cultivo de coca en 23 de los 32 departamentos.

Los narcotraficantes se adaptan a los cambios y modifican sus estrategias y por eso, por cuenta de las fumigaciones, redujeron el tamaño de los lotes de 1,13 hectáreas a 0,8 y sembraron en lugares de difícil acceso y más fáciles de ocultar para evitar las aspersiones aéreas. Pero el nuevo énfasis en la erradicación manual con grupos pequeños de hombres que pueden acceder a esos sitios, se ha convertido en la nueva amenaza de los narcotraficantes y de las Farc que, no cabe duda, seguirán acudiendo a las mismas maniobras, con los campesinos como carne de cañón, para impedir la  erradicación de la coca.  

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2007 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.