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Uribe, entre tanto, repite una y otra vez que no despejará un centímetro del territorio nacional para que se lleve a cabo el intercambio humanitario, y el canciller Fernando Araújo por su parte se ha declarado pesimista sobre los resultados que tendría el encuentro Chávez, Sarkozy y Farc que se llevará a cabo el 8 de octubre.
El Gobierno colombiano hoy está por fuera de la foto que define la suerte de 47 secuestrados considerados canjeables, un asunto que en cierta forma marca el derrotero de la política nacional en los próximos años. Un panorama poco alentador, pues el Gobierno se ha visto obligado a reaccionar en lugar de tener la iniciativa. "Al Presidente se le está escapando el tema de las manos al dar entrada a jugadores muy importantes como Chávez y Sarkozy, que irán mucho más allá de la simple facilitación", sostiene el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo, quien además se pregunta sobre si esta posibilidad de acercamiento no le significará a Uribe ceder en el tema del despeje, considerado hasta ahora como un "inamovible".
Ramírez, sin embargo, prefiere ver el vaso medio lleno. Considera que algo bueno debe quedar del delicado experimento y es la posibilidad de abrir un espacio para reuniones y acercamientos entre el Gobierno y las Farc en Caracas, con miras a lograr el intercambio en Colombia. Reuniones y acercamientos que podrían derivar en una eventual negociación, que es exactamente la dirección hacia la que apunta Chávez.
Para Jaramillo, el presidente Uribe dio un paso irreversible y quedó prisionero de una jugada en la que las Farc quedan ganando. Sostiene, además, que lo que se viene es, una vez más, la internacionalización de las Farc. "Cómo están las cosas hasta los países más reconocidos de Europa se van a sentar a hablar de tú a tú con Chávez -asegura Jaramillo-. Por eso las Farc lo pensarán dos veces antes de dejar colgado al mandatario venezolano".
Nuevos protagonistas
La bocanada de aire fresco que están recibiendo las Farc, sin duda tendrá consecuencias nacionales e internacionales. Ni siquiera el cinismo y la indolencia con que manejaron el tema de la devolución de los cadáveres de los 11 diputados del Valle, afectó el protagonismo que han adquirido por cuenta de los acercamientos con Piedad Córdoba y Hugo Chávez.