El Zoológico de Cali inauguró el tortugario con más ejemplares vivos que hay en el país.
EL VIEJO CARLITOS se ve feliz, anda más relajado, come con apetito y ya no muestra los síntomas de depresión de hace algunos meses cuando los veterinarios tuvieron que cambiarle algunos hábitos para que cogiera nuevos bríos. Carlitos es una tortuga galápago de 175 años y 250 kilos de peso, cuya caparazón mide 140 centímetros de largo. Es la más antigua del tortugario que fue inaugurado hace unos días en el Zoológico de Cali, el más grande y con más ejemplares que hay en Colombia: tiene 114 tortugas de 19 especies de las 27 continentales que existen en el país.
El objetivo del tortugario es que los visitantes tomen conciencia de la importancia de proteger estos animales que están entre los más amenazados del país, porque los cazan por su carne y huevos y para usar su caparazón para artesanías. Por si fuera poco, según organismos ambientales, cada año son salvadas más de 500.000 tortugas de las redes del tráfico ilegal. "Los ejemplares que tenemos vienen de decomisos o los hemos recuperado porque fueron maltratados -dice María Clara Domínguez, directora del Zoológico y una de las artífices de la iniciativa-. Nuestra idea es que los colombianos nos pellizquemos y preservemos a las tortugas antes de que sea demasiado tarde".
El tortugario, cuya construcción tardó un año, tiene 1.150 metros cuadrados distribuidos en tres grandes ecosistemas. El primero corresponde a la selva húmeda del Pacífico y allí hay 47 tortugas de cinco especies -bache, tatacula y cabeza de cinta, entre otras-. El segundo reproduce las condiciones de las ciénagas de la Costa Caribe y allí viven tortugas de las especies inguensa e icotea. Y el tercero corresponde al medio amazónico donde habitan 13 tortugas de las especies terecay, geoffroy, giba y morrocoy. "Queremos que los visitantes conozcan en la forma más fiel posible el medio en que viven estos animales y aprecien la rica biodiversidad del país, que es el tercero en el mundo con más especies de reptiles", puntualiza Carlos Galvis, biólogo del Zoológico.