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Concluida la primera fase de la operación, las Fuerzas Especiales del Ejército viajaron a la zona en cinco helicópteros Black Hawk para desembarcar en el campamento donde se suponía estaba Acacio. No obstante, el plan se frustró porque el mal tiempo impidió que las aeronaves se acercaran al lugar. Las tropas de asalto debieron regresar a San José del Guaviare. Eran las 11:10 a.m.
Horas más tarde, a las 4:45 p.m., cuando las condiciones climáticas habían mejorado, los pilotos bombardearon de nuevo el campamento con el fin de garantizar la seguridad de los soldados que se acercaban en helicóptero.
Finalmente, a las 5:50 p.m. del sábado 1 de septiembre, fue copado el campamento, pero la oscuridad impidió que los soldados hicieran el reconocimiento del terreno y por eso decidieron atrincherarse. Debían estar alerta frente a la posibilidad de un ataque sorpresa. El domingo muy temprano, llegaron refuerzos que no tardaron en encontrar los cuerpos de 14 guerrilleros. El de Acacio había desaparecido
Las dudas que despertó el hecho de no haber encontrado rastros de Acacio fueron despejadas más tarde, cuando los servicios de inteligencia recibieron datos de su informante de las Farc en el sentido de que un guerrillero apodado Cepillo se había llevado el cuerpo del jefe guerrillero.
Así, en la noche del domingo 2, tras evaluar otros indicios, la cúpula militar y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quedaron convencidos de que el Negro Acacio, el hombre que a mediados de los años 90 comprometió de lleno a las Farc en el narcotráfico, estaba muerto. "No fue una operación aislada o de suerte. Es un esfuerzo continuado que se va a seguir dando con mayor contudencia", le dijo Santos a CAMBIO.