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El lunes, pudo constatarlo CAMBIO, es el día más movido: los infractores del fin de semana llegan allí para resolver su situación. A un periodista de esta revista que se hizo pasar por un conductor al que le habían suspendido la licencia, le dijeron en varias oficinas que podían fabricarle un pase falso. Los precios oscilaban entre 50.000 y 120.000 pesos. Una gestión más compleja, como borrar los antecedentes del infractor, y una licencia de otro municipio puede valer 360.000 pesos.
En ese sector, según el comandante de la Sijín en Bogotá, coronel Efraín Romero, no sólo clonan pases, sino también cédulas, pasaportes, diplomas de colegio y universidad y hasta visas para Estados Unidos. "Los delincuentes cambian de oficina constantemente y producen los documentos en otras partes para burlar nuestros operativos", asegura Romero.
Todo sucede a la luz del día, a la vista de la Policía y a sabiendas de las autoridades distritales, pero según varios testimonios recogidos por CAMBIO en los diferentes sitios la Policía no actúa y en ocasiones hasta algunos de sus miembros participan en los delitos. El comandante de la Policía Bogotá, coronel Rodolfo Palomino, asegura que no importa el número de allanamientos y decomisos que hagan, las acciones son insuficientes. "Mientras las alcaldías locales no encuentren la manera de sellar estos negocios, nuestra gente allana y decomisa pero a los pocos días los delincuentes están de nuevo en la calle".
Si bien es cierto que el endurecimiento de las penas para los delitos simples parece haberle dado a las autoridades una herramienta fundamental para que los ladrones no queden en libertad tan fácilmente, no es suficiente mientras no se tomen medidas contra todos los que participan en la cadena. "Es necesario ir más allá de los raponeros -dice Juan Carlos Flórez, ex concejal y actual candidato a la Alcaldía-. "Las autoridades deberían enfocarse también en penalizar a los reducidores y a quienes compran las cosas robadas". Si no se atacan todos los eslabones de la cadena, esos nidos de ratas en que se han convertido algunos sectores deprimidos de la capital, seguirán siendo santuarios para el mercado negro.
ESPECIALIZACIÓN: ABORTOS
EN LA PRÁCTICA DE ABORTOS se ha especializado el sector comprendido entre las calles 30 y 34 y las avenidas Caracas y 17, en Teusaquillo.
A SIMPLE VISTA pueden contarse más de 30 establecimientos que se presentan como instituciones de salud sexual y orientación a las mujeres, pero que son clínicas de abortos. Voceadores anuncian los servicios en las esquinas y, según el procedimiento, los precios varían entre 60.000 y 500.000 pesos.
3.452 TELÉFONOS CELULARES, en promedio, se roban al día en la capital.