La verdad borrada

La espera por los cadáveres ha prolongado el dolor de las familias en Cali. Foto: Juan Carlos Quintero / Cambio

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En el caso de los ex diputados, sin embargo, el Protocolo parece imposible de seguir pues, para empezar, no sólo fue destruida la escena del crimen y manipulada la evidencia, sino que pasados más de dos meses de los hechos, el estado de descomposición de los cadáveres impedirá conocer con exactitud qué pasó. "La verdad ya se borró, hay mucha evidencia que se esfumó con el solo hecho de que hayan movido los cuerpos y alterada la escena", asegura Germán Antía, decano de la facultad de Ciencias Forenses del Tecnológico de Antioquia.

Según el investigador, lo que ocurrió con los 11 ex diputados sólo lo saben las Farc. La ciencia sólo podrá aportar una verdad a medias por más esfuerzos y recursos que tenga, pues se desconoce cuántas veces y bajo qué condiciones fueron movidos los cadáveres.

Por su parte, un experto de Medicina Legal sostiene que, a estas alturas, los investigadores forenses sólo pueden trabajar sobre la base de los restos óseos y aunque es posible que hayan quedado tejidos blandos susceptibles de investigar, es poco probable que puedan determinar la trayectoria de las balas. Lo que sí podrían detectar son los orificios de entrada y salida de los proyectiles, pero será un procedimiento difícil.

"Los cadáveres están en un estado de corificación, es decir, que la descomposición de los tejidos blandos está en un estado avanzado, y el cuerpo empieza a formar una capa de grasa -explica el experto-. A menos que se encuentre en la escena del crimen, si la bala quedó alojada en el tejido blando es posible que no se pueda recuperar porque el cuerpo la expulsó".

Hoy  lo único cierto es que Juan Carlos Narváez, Francisco Javier Giraldo, Carlos Alberto Charry, Ramiro Echeverry, Alberto Quintero, Jairo Hoyos, Carlos Barragán López, Nacianceno Orozco, Edinson Pérez, Héctor Fabio Arizmendi y Rufino Varela están muertos. Sus familias pasaron por un calvario de cinco años, que fue el tiempo que estuvieron secuestrados, y ahora llevan dos meses y medio esperando a que las Farc devuelvan sus restos para poder enterrarlos y completar el duelo. "No sabemos qué ha sido peor, si esperar años para que nos los entreguen muertos y no saber quién es el responsable, o que nos hayan puesto en la penosa situación de tener que esperar también los cadáveres y saber que hay  más secuestrados en las mismas", dice Ruby Echeverry, viuda de Nacianceno Orozco.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en la responsabilidad de la guerrilla y la guerrilla en que fue "un grupo armado no identificado" el autor de la tragedia. El trabajo que les espera a los forenses es arduo y difícil. Nunca como ahora cobra vigencia la frase según la cual "en una guerra la primera sacrificada es la verdad".

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