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El de Andrés Escobar, futbolista de Nacional y de la Selección Colombia, asesinado por la mafia, es recordado en un centro educativo del sur de Bogotá, y los nombres de Álvaro Gómez Hurtado, magnicidio aún en el misterio, y de Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, candidatos de la UP víctimas de los paramilitares, figuran en escuelas de Cundinamarca y Nariño. El del humorista Jaime Garzón es evocado en Cúcuta y Bogotá. El de Luis Carlos Galán es el que más se repite: así se llaman 36 instituciones en todo el país. "Antes los colegios tenían los nombres de próceres o presidentes como un homenaje a su legado -dice el asesor educativo Jairo Duque-. Ahora los nombres evidencian que la sociedad está cambiando y que empieza a honrarse a las víctimas asesinadas vilmente por intentar construir un mejor país".
Con el mismo fin fueron bautizados el pasado 21 de junio en Bogotá dos nuevos colegios: uno lleva el nombre de Alfonso Reyes Echandía, en homenaje al presidente de la Corte asesinado durante la toma del Palacio de Justicia por el M-19 en 1985, y el otro el de Carlos Pizarro
Leongómez, comandante de ese movimiento que cinco años después firmó un acuerdo de paz. En la inauguración de los dos colegios estaban familiares de unos y otros y fue una oportunidad para que, por primera vez, en un acto de reconciliación, se dieran la mano. "Queremos que las futuras generaciones aprendan de esas experiencias para que desarrollen una conciencia contraria a la violencia y un pensamiento tolerante, abierto y democrático", dice Ángel Pérez, subsecretario de Educación de Bogotá.
Así sea.
36 INSTITUCIONES EDUCATIVAS en el país tienen el nombre de Luis Carlos Galán.