Agosto 17 de 2007

Asilo para gays

De cada 10 colombianos que piden asilo en EE.UU., uno alega su condición de homosexual.

"UNA NOCHE de noviembre pasado fui abordado por dos hombres que me informaron que no me querían ver más en el pueblo porque estaba enseñando malas costumbres: 'O se va o lo jodemos', me dijeron, pero no les creí. Un mes después, ya no eran dos sino cuatro los que me amenazaron. Al otro día me fui a Bogotá y a la semana me vine para Miami porque aquí tengo unos familiares y porque aquí no me persiguen por ser gay". 

Este relato es parte de la historia que Gabriel les contó en su primera entrevista a funcionarios de una Corte de Inmigración de Florida, Estados Unidos, con el fin de que le otorguen asilo político porque es perseguido por su orientación sexual. Basa su aspiración en el hecho de que en el último año, el Gobierno de EE.UU. les concedió asilo político a más de 100 homosexuales colombianos, según datos de ONG que trabajan por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en ese país. No obstante, el Departamento de Seguridad Nacional que otorga los asilos no especifica los motivos.

En las cortes de inmigración estadounidenses cursan en la actualidad múltiples solicitudes de colombianos que piden asilo político por orientación sexual. El trámite puede tardar un año y el costo oscila entre 5.000 y 20.000 dólares, que es lo que cobran los abogados. Y aunque los datos son reservados, según cálculos de algunas ONG, de cada 10 colombianos que piden asilo, uno alega la condición homosexual. "La ampliación de la reforma migratoria de mediados de los años 90 abrió esta puerta para que los gays perseguidos en sus países se pudieran quedar aquí -dice Andrés Duque, fundador de Colega, una organización de homosexuales colombianos de Nueva York-. Nosotros hemos ayudado a tramitar más de 200 solicitudes de compatriotas bajo esta figura".

El gran problema es que muchos inmigrantes colombianos han abusado de la figura y presentaron solicitudes para pescar en río revuelto. De ahí que las peticiones crecieran 300%, que las autoridades migratorias incrementaran controles y exigencias, y que la mayoría de las solicitudes esté frenada. "Ahora exigen pruebas contundentes que son muy difíciles de acopiar, como denuncias en medios de comunicación y certificaciones policiales -agrega Raúl Gordillo, presidente de Colega-. Lo que duele es que muchos heterosexuales se hacen pasar por gays y les quitan la posibilidad a homosexuales que sí necesitan el asilo político". 

Según denuncian varias organizaciones sociales, muchos inmigrantes gays hoy prefieren vivir como ilegales en Estados Unidos que solicitar el asilo por temor a ser deportados. Otra historia en la que justos pagan por pecadores. 

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