Agosto 17 de 2007

Se cierra el cerco

Nuevas evidencias indican que el coronel Byron Carvajal, tenía relaciones con la red de 'Don Diego' infiltrada en el Ejército.

ANTES DE PARTIR en un avión de la DEA hacia Estados Unidos, donde será procesado por conspiración para traficar con cocaína, Wilson Figueroa Ordóñez podría entregar a las autoridades colombianas la clave definitiva para establecer si la muerte de 10 miembros de un cuerpo elite de la Policía y un civil, en Jamundí, Valle, el 22 de mayo de 2006, fue un error militar de soldados de un batallón de alta montaña o un ataque urdido por las mafias del narcotráfico, y si el coronel Byron Carvajal, comandante de la tropa, era uno de los oficiales del Ejército reclutados por la organización del narcotraficante Diego Montoya Sánchez, Don Diego.

La conexión del coronel Carvajal con la red que trabajaba para el capo del Norte del Valle podría quedar demostrada si son consistentes los documentos y testimonios según los cuales Figueroa y el oficial manejaban negocios ilícitos que eran coordinados por un amigo común, Ómar García o Capachivo, hombre de confianza de Don Diego y encargado de los enlaces y rutas para el tráfico de cocaína.

Las nuevas evidencias se suman a dos testimonios que pesan contra el oficial. Uno de ellos es el de su esposa, Anitza Hernández, quien le dijo a la Fiscalía que si le dan protección y garantías para radicarse, si es necesario, en el exterior, está dispuesta a contar las relaciones de Carvajal con la mafia. Sus primeras afirmaciones en este sentido coinciden con las que hizo durante el juicio por el caso Jamundí el reinsertado Edver Fajardo, quien aseguró que Figueroa y el coronel eran "socios" dentro de una organización criminal que conectaba al cartel del Norte del Valle con paramilitares y con un sector contaminado del Ejército.

Este testimonio y otras evidencias han sido transladadas al despacho de la fiscal que investiga el caso de la infiltración en el Ejército, que ahora tiene razones para creer que el mayor (r) del Ejército Juan Carlos Rodríguez Agudelo, hoy prófugo de la Justicia, y quien remplazó a Capachivo como jefe de seguridad de Don Diego, fue puesto en contacto por Carvajal con la organización clandestina a comienzos del año pasado.

Como lo reveló CAMBIO la semana pasada, Rodríguez reconoce en una carta que le envió a la fiscal que se reunió, ya prófugo, con varios oficiales vinculados a la investigación, pero asegura que esos encuentros eran para colaborar con información útil para la lucha contra la guerrilla y los paramilitares y no con propósitos criminales.

Más cabos para atar

En medio del escándalo por la infiltración de la mafia en el Ejército y tras de las primeras capturas, la semana pasada se presentó en forma voluntaria ante la fiscal el mayor Carlos Gil Medina, comandante del Batallón 94 de Contraguerrilla acantonado en San José de Palmar, Chocó. Gil Medina empezó a figurar en el expediente cuando el CTI de la Fiscalía descifró el contenido de unas conversaciones telefónicas en las que el cabo segundo Jimmy Porras Gutiérrez hablaba sobre desplazamientos de gente del cartel de Don Diego protegida por militares. Según el primer capturado por el caso de la infiltración, capitán (r) Manuel Enrique Pinzón Garzón, Porras actuaba en la red bajo las órdenes directas de Gil.

Después de oír las grabaciones, Gil Medina pidió tiempo para organizar la información que tiene y evaluar los beneficios que le daría colaborar con la Justicia. Si lo hace, sería el segundo testigo protegido en el caso. El primero fue el capitán (r) Pinzón quien, tras su captura, se ofreció a identificar a todas y cada una de las personas que hablaban en las comunicaciones de una red de teléfonos Avantel intervenida por las autoridades. Asesores extranjeros apoyan a la Fiscalía dentro de un programa especial de cooperación judicial.

Por otra parte, algunos de los 15 detenidos estudian la posibilidad de aportar información que compromete a oficiales de mayor graduación. Por ahora, dicen ellos, la cuerda se está rompiendo por la parte más delgada.

LOS OFICIALES ENCARTADOS

Oficiales investigados y  cargos que les imputan:
TENIENTE CORONEL JAVIER ESCOBAR MARTÍNEZ, jefe de operaciones de la Tercera  Brigada del Ejército. Según el capitán (r) Manuel Enrique Pinzón, habría recibido dinero para proteger la red criminal.
TENIENTE CORONEL ÁLVARO QUIJANO BECERRA, comandante de operaciones especiales. Habría mantenido relación directa con el jefe de seguridad de Don Diego y en concreto le habría entregado información clasificada.
MANUEL WILMER MORA DAZA, segundo comandante del batallón de Comandos Especiales de Tolemaida. Le habría entregado pertrechos y minas explosivas a la organización criminal.
MAYOR JOHN HERNANDO MORALES ALMANZA, jefe de operaciones del Batallón Vencedores de Cartago, Valle del Cauca. Habría entregado uniformes militares y equipo logístico a la red.

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