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El descubrimiento de las caletas en los sitios indicados valorizó la carta de Mangosta al Presidente porque se convirtió en el primer testigo que descorría el velo que cubría los secretos mejor guardados por Chupeta.
En las primeras semanas de enero, al tiempo que se daban a la tarea de buscar las caletas de Cali, los investigadores obtuvieron informes confiables en el sentido de que Rimax o Ricardo sería en realidad Gabriel Ricardo Morales Fallón, un reconocido hombre de negocios y gerente de la Comercializadora Autocheco Ltda, importadora para Colombia de automotores marca Skoda, sin registros ni antecedentes penales. Las mismas fuentes consultadas por los sabuesos se refirieron a Pexin S.A., una empresa petrolera en la que al parecer Morales tendría algunos intereses.
Los datos del computador, las anotaciones contenidas en la carta de Mangosta y las evidencias obtenidas en Cali, hicieron que los investigadores acudieran a la Unidad Antinarcóticos de la Fiscalía con el fin de obtener autorización para practicar varios allanamientos en Bogotá. El miércoles 24 de enero, agentes de la Dijín recibieron el encargo de ocupar la oficina 602 de la torre C del World Trade Center, en la calle 99 con carrera 9ª, al norte de Bogotá, donde Autocheco Ltda. tiene algunas dependencias.
No lejos de allí, en la calle 113 con carrera 7ª fue allanada la sede de Pexin S.A., Petroleum Exploration Internacional, una empresa establecida hace dos años con un capital de 6.800 millones de pesos. En el lugar la Dijín encontró documentos y papelería de la Comercializadora Autocheco Ltda. Uno de los oficiales que participó en la operación le dijo a CAMBIO que "nos causó extrañeza hallar en una oficina de Petróleos papeles de la importadora de vehículos porque Ricardo Morales no tiene vínculos, al menos sobre la mesa, con Pexin S.A. Aun así, la Fiscalía evalúa por ahora el origen de los recursos de estas compañías".
Pero los investigadores fueron más allá. Ese mismo día se trasladaron hasta la residencia de Morales en la transversal 3a No. 85-10 en el nororiente de Bogotá y copiaron algunos archivos de un computador. Además, recopilaron información financiera y contable que hoy es motivo de investigación.