Los cheques chimbos de Mancuso

Para presionar la venta de la finca, los hijos de Gertrudiz Guerra fueron asesinados. Foto: Joana Toro / Cambio

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En la soledad de su drama, los desterrados recuerdan la reforma agraria practicada hace dos décadas a sangre y fuego por los hermanos Fidel y Carlos Castaño, los primeros comandantes de las Auc.

Gertrudis, como tantas otras víctimas de los paramilitares esperan que el controvertido proceso con los paramilitares termine en algo bueno y que la Ley de Justicia y Paz se aplique. Que haya Justicia. Que no todo sea mentira como los cheques de Mancuso. 

LAS TIERRAS

Según un informe de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), desde que empezaron los jefes paramilitares a rendir versión libre, la reclamación de las tierras arrebatadas por las Auc se ha convertido en la mayor causa de amenazas y muertes entre las víctimas.

Hasta la fecha, la ONG contabiliza 17 asesinatos de víctimas de las Auc que esperaban recuperar sus tierras o las de otras a quienes representaban. "Si bien Gobierno reaccionó y anunció varias medidas para proteger a las víctimas, su vulnerabilidad es total", señala Marco Romero, de Codhes.

Eduardo Pizarro, presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, asegura que no es posible establecer cuántos asesinatos se relacionan con las reclamaciones de tierras, y dice que la pérdida de bienes, no los muertos, es una de las grandes preocupaciones de los jefes paramilitares desmovilizados. "Para las Auc haber asesinado 10 o 100 da igual", indica, y agrega que muchos de esos bienes están no sólo  en manos de paramilitares desmovilizados, sino de personas de la elite  que se beneficiaron con el clima de violencia y las adquirieron a precios irrisorios. "A esto se suma que los desplazados abandonaron, según algunos cálculos,  más de ocho millones de hectáreas de tierra", añade Pizarro.

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