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Hoy los Hoyos también esperan una respuesta del Gobierno para saber qué deben hacer para recuperar su finca y darle "santa sepultura" a sus hijos que están allí enterrados. "Mi angustia en todo este tiempo ha sido esa -dice la madre-. Yo, la verdad, no quiero volver a vivir allá, pero sí sentir que hubo Justicia".
Testaferros
Todo indica que para los Hoyos no será fácil recuperar su finca. Investigadores de la Fiscalía establecieron que de las 28 propiedades que Mancuso se comprometió a entregar al Fondo de Reparación de las víctimas -avaluadas en más de 50.000 millones de pesos- la mitad figuran a nombre de testaferros cuya identidad será muy difícil establecer, salvo que él los delate.
Curiosamente, Nueva Australia, la finca de los Hoyos, aparece a nombre de Vivaluz Rozo, última mujer de Guido Vargas, el mismo que presionó a los Hoyos para que le vendieran la finca al jefe paramilitar.
Esa situación llevó a los representantes de las víctimas a pedir la semana pasada el embargo de esos bienes y la apertura de una investigación por testaferrato. Todos esperan que haya una respuesta durante la versión libre que rinde Mancuso este miércoles en el Palacio de Justicia de Medellín. "Será muy difícil establecer cuántas son en realidad las propiedades compradas por los paramilitares o por Mancuso bajo la modalidad de amenaza y puestas luego a nombre de testaferros", afirma un abogado representante de las víctimas.
Pero Israel, desterrado de la vereda El Pozón, en San Pedro de Urabá, dice que es muy fácil averiguarlo. "Toda esa tierra de Urabá para arriba es de las Auc -dice-. Ellos nos enseñaron la ley de que si uno no vendía se le compraba a la viuda". Y aunque al parecer en esa zona no pagaron con cheques sin fondos, Israel dice que fue mucho peor: "Mataron a la gente a pesar de que vendió las fincas".