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PARA UN PRESIDENTE que hizo famoso el lema de "trabajar, trabajar y trabajar", parecía apenas justo un descanso de unos pocos días. Así lo hizo saber la oficina de prensa de la Casa de Nariño a finales de julio cuando informó que Álvaro Uribe tenía la intención de alejarse del mundanal ruido en su finca "El Ubérrimo", en el departamento de Córdoba. Por tal motivo, todas las actividades oficiales fueron canceladas y el mandatario desapareció de pantallas de televisión y titulares durante buena parte de la semana pasada.
Pero el propósito de descanso absoluto no pudo ser cumplido. La llegada del profesor Gustavo Moncayo a la Plaza de Bolívar en Bogotá, tras recorrer casi un millar de kilómetros por las carreteras del país desde su salida de Sandoná en Nariño, obligó al mandatario a cambiar los zamarros y el hierro de marcar ganado por el vestido entero y la corbata. Así, en la mañana del jueves y a pesar de los consejos en contra de sus asesores, Uribe llegó a la carpa de Moncayo, lo esperó pacientemente durante cerca de una hora y después tomó el micrófono, habló en tono veintejuliero, enfrentó a sus contradictores y volvió a dejar entre los colombianos la imagen de que le pone la cara a todo tipo de desafíos.
Ese estilo al que sigue siendo fiel al cabo de cinco años que se cumplen este 7 de agosto, continúa atrayendo a la opinión. Según un sondeo telefónico hecho para CAMBIO por Datexco/Opinómetro entre 700 adultos en 13 ciudades del país, 55% de los entrevistados afirmó que la imagen que tiene de Uribe se mantiene igual, mientras que ha mejorado para 22% y empeorado para 19%. Debido a ello no resulta sorprendente que la proporción de quienes dicen estar de acuerdo con la reelección presidencial, duplica a los opositores de la misma: 61,5% contra 30,8%.
Aunque ha sufrido un ligero desgaste en la opinión, es indudable que el presidente Álvaro Uribe tiene todavía un respaldo mayoritario que contrasta no solo con la tradición colombiana, sino que hace su caso excepcional en América Latina y en el mundo entero. Quien lo dude no tiene sino que mirar el inmenso descrédito de George W. Bush al cabo de seis años en la Casa Blanca, por cuenta de una guerra impopular y sin salida.
Dicho lo anterior, también es innegable que el teflón que protegía al Presidente ha comenzado a mostrar algunos rayones por cuenta de temas controversiales. En la encuesta de Datexco/Opinómetro sus peores calificaciones son en materia económica, pues cerca del 60% de los interrogados lo raja en el manejo de la inflación y desempleo, pero también hay un rechazo mayoritario tanto al manejo de la parapolítica (51%), como al proceso con los paramilitares (55%), que Uribe defiende con tanto ahínco.