Echadas pa'lante

Con esfuerzo y disciplina se están abriendo espacio en todos los campos. Foto: Joana Toro / Cambio

HACE CUATRO AÑOS, Luisa Ospina decidió que no quería seguir siendo empleada y enfiló sus esfuerzos a montar una empresa. Hizo su plan de negocios, pidió un crédito y fundó Saluga Conservas, una microempresa de alimentos que empezó con la comercialización de 10 salsas y aderezos naturales y hoy tiene 35, emplea a 11 mujeres cabeza de hogar y posee planes para exportar. "No ha sido fácil -dice-. Es una lucha diaria que exige mucho pero que también deja muchas satisfacciones".   

Ospina forma parte del grupo de 500 mujeres de 25 departamentos que asistieron a la Feria Nacional de la Mujer Empresaria, un evento que llegó este 5 de agosto a su cuarta versión y cuyo objetivo es fomentar los contactos comerciales y abrir nuevos campos de acción para las mujeres que hacen empresa. "Hoy las mujeres son protagonistas del desarrollo del país", dice Martha Vásquez, consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, alma y nervio de la Feria que en su primera versión contó con la presencia de 303 empresarias y registró negociaciones por 406 millones de pesos. Para los cuatro eventos se presentaron más de 10. 000 empresarias, de las cuales 1.500 fueron seleccionadas. Hoy los negocios superan los 2.300 millones de pesos. "Lo que indican las ferias es que el espíritu empresarial de la mujer está creciendo y que estamos cambiando nuestra mentalidad", agrega Vásquez.

Según estudios de la Universidad de Los Andes y de la Fundación Corona, más del 50% de las microempresas del país han sido creadas por mujeres, lo que significa que su perfil ha cambiado, que han ganado autonomía profesional y han logrado administrar su tiempo para conciliar trabajo y familia. "La mujer tiene más dificultades de acceder a un empleo y sigue siendo discriminada laboral y salarialmente, pero a pesar de eso ha encontrado un campo en la que es líder y puede lograr lo que quiere", asegura el analista económico Jairo Reyes. 

Y si antes continuaban con el oficio de abuelas y mamás, hoy los datos del sector indican que las empresas montadas por mujeres son cada vez menos artesanales, presentan mayor grado de exigencia y sus cabezas tienen mejor preparación académica. A esto se suma que están entrando en sectores que antes eran de dominio masculino como el cuero y la marroquinería. "Las mujeres empresarias se están abriendo camino en todos los campos -dice Eugenio Marulanda, presidente de Confecámaras, una de la impulsoras de la Feria-. La idea es que ahora miren hacia el exterior".

Pero no todo es color de rosa. Según  expertos, las empresas orientadas por mujeres siguen siendo unipersonales y son muy pocas las asociativas. Es decir, que siguen pensando en el ámbito familiar y no en generar alianzas. "Ese ha sido el gran dolor de cabeza pero estamos capacitándolas para que cambien su enfoque", puntualiza Vásquez. Un esfuerzo que vale la pena destacar pues no deja de sorprender el hecho de que de cada dos nuevas empresas, una es creada por mujeres. Lo cierto es que las colombianas están demostrando que, sin hacer mucho ruido, es posible hacer empresa.